El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, envió un contundente mensaje al régimen de Nicolás Maduro: “No toquen a Guyana”. Esta advertencia, realizada durante un acto junto al presidente guyanés Irfaan Ali, llega en medio de crecientes tensiones por la región del Esequibo, un territorio que ha sido reconocido como parte de Guyana durante más de 125 años, aunque Venezuela insiste en reclamarlo.
Mientras la disputa está en manos de la Corte Internacional de Justicia, que se espera falle en 2026, Guyana sigue adelante con sus planes de desarrollo. La nación ha abierto sus aguas a la exploración petrolera y, desde 2015, gigantes como ExxonMobil han realizado descubrimientos que estiman reservas por más de 11,000 millones de barriles de petróleo.
Este crecimiento energético ha despertado el interés del gobierno venezolano, cuya industria petrolera, alguna vez la más poderosa de Sudamérica, se ha venido abajo desde la llegada del chavismo. Ante la crisis económica y política, Maduro ha intensificado su retórica sobre el Esequibo, realizando un referéndum en 2023 y movilizando tropas hacia la frontera.
Recientemente, un buque venezolano amenazó una plataforma de ExxonMobil en aguas guyanesas. Para el Departamento de Estado, esto fue “una clara violación del territorio marítimo de Guyana”.
Rubio fue enfático: “Habrá consecuencias para el aventurerismo. Habrá consecuencias para las acciones agresivas”. A Guyana, le aseguró el respaldo total de Estados Unidos “de forma sostenible y a largo plazo”. Todo apunta a que Washington no dejará pasar otra provocación sin respuesta.
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