La inflación cayó con fuerza en marzo, justo cuando el presidente Donald Trump preparaba la nueva ofensiva arancelaria contra los principales socios comerciales del país.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales, el índice de precios al consumidor bajó un 0.1% ajustado estacionalmente durante el mes, llevando la tasa anual de inflación al 2.4%, por debajo de las previsiones de los analistas.
Al excluir alimentos y energía, la inflación subyacente se situó en 2.8%, su nivel más bajo desde marzo de 2021. La principal razón: una caída del 6.3% en los precios de la gasolina, que arrastró el índice energético a una baja general del 2.4%.
Pese a la desaceleración, algunos rubros continúan presionando el bolsillo. Los alimentos subieron un 0.4%, con los huevos encabezando la lista tras dispararse un 5.9% en marzo y un impresionante 60.4% en el último año.
La vivienda mostró signos de moderación con un alza mensual de solo 0.2%. Los precios de vehículos usados bajaron 0.7% y los nuevos apenas subieron 0.1%, justo antes de que entren en vigor los nuevos aranceles que podrían alterar el panorama automotor por completo.
Los alimentos fuera del hogar aumentaron un 0.4% por segundo mes. Mientras tanto, el jueves pasado se conoció que las solicitudes iniciales de beneficios de desempleo crecieron en mínimos históricos.
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