La calma que reinaba en los datos de empleo se quebró con fuerza luego de conocerse los resultados laborales de agosto. Lo que parecía un mercado resistente mostró fisuras profundas y elevó la presión sobre la Reserva Federal, que ya venía advirtiendo sobre señales de enfriamiento.
Datos que encienden las alarmas
El Departamento de Trabajo informó que solo se generaron 22,000 empleos en agosto, muy por debajo de los 75,000 que preveían los analistas. Además, las cifras revisadas revelaron un retroceso en junio, cuando en lugar de 14,000 nuevos empleos la economía perdió 13,000, la primera caída desde diciembre de 2020. El desempleo subió a 4.3% desde el 4.2% de julio, confirmando que la desaceleración es real.
“El mercado laboral continúa desacelerándose hasta estancarse”, señaló Rebecca Patterson, del Consejo de Relaciones Exteriores. Explicó que, sin la creación de puestos en salud y asistencia social. Solo ese sector aportó 46,800 empleos, mientras el gobierno federal recortó 15,000 y la manufactura perdió 12,000.
Las revisiones fueron significativas: julio se ajustó al alza hasta 79,000, pero el panorama general sigue siendo débil. En lo que va de 2025 se han creado apenas 598,000 empleos, el menor número para este período —exceptuando la pandemia— desde la crisis financiera de 2009.
La FED bajo presión y la política de Trump en el centro
El presidente de la FED, Jerome Powell, había dejado claro que un enfriamiento laboral abriría la puerta a un recorte de tasas, y ahora el mercado lo da por hecho para la reunión de septiembre. “El equilibrio de riesgos parece estar cambiando”, reconoció Powell, aludiendo a la caída simultánea en oferta y demanda de trabajadores.
Para los analistas, una baja en la tasa de referencia de un cuarto de punto podría dar oxígeno al crédito hipotecario, automotriz y de consumo, aliviando a millones de hogares. Sin embargo, también implica riesgos: si la FED se mueve demasiado rápido, podría reavivar la inflación en un entorno ya marcado por los aranceles de Trump.
El contexto político añade tensión. Trump despidió a la comisionada del BLS, Erika McEntarfer, tras reportar cifras débiles, acusando manipulación, y nominó al economista conservador EJ Antoni como reemplazo. Mientras tanto, empresas como Walmart y Ace Hardware advierten que los aranceles impulsados por la Casa Blanca seguirán encareciendo productos, y gigantes como Chipotle o Procter & Gamble reconocen que sus clientes enfrentan crecientes dificultades económicas.
La comunidad latina en EE. UU., con fuerte presencia en sectores como manufactura, comercio y servicios, podría resentir aún más esta desaceleración. Un recorte de tasas puede abaratar el crédito, pero la caída en el empleo y el alza de precios por aranceles amenazan con profundizar la vulnerabilidad de los hogares hispanos, que dependen de trabajos sensibles a los vaivenes de la economía.
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