El viernes fue un día turbulento para los mercados y aún más para una de las marcas más reconocidas en los hogares estadounidenses. El fabricante de Tylenol vio desplomarse sus acciones tras conocerse que el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., prepara un informe que podría relacionar el consumo del medicamento durante el embarazo con un mayor riesgo de autismo.
De acuerdo con reportes, el documento señalaría que el Tylenol tomado por mujeres embarazadas puede reducir los niveles de vitamina folato. La noticia fue suficiente para que Kenvue, empresa matriz de McNeil Consumer Healthcare, perdiera más de 14% en la jornada.
“Para nosotros, nada es más importante que la salud y la seguridad de quienes usan nuestros productos”, aseguró una portavoz, insistiendo en que “no existe una relación causal entre el uso de acetaminofén durante el embarazo y el autismo”.
El secretario Kennedy ya había adelantado en primavera, frente al presidente Donald Trump, que “para septiembre sabremos qué ha causado la epidemia de autismo”. Sus palabras fueron criticadas por la Sociedad Americana del Autismo, que calificó la narrativa de “perjudicial, engañosa y poco realista”, además de “inexacta y estigmatizante”.
Desde el HHS respondieron a las filtraciones asegurando que “hasta que publiquemos el informe final, cualquier afirmación sobre su contenido no es más que especulación”. El desenlace de este choque entre ciencia, política y mercado mantiene en vilo a millones de consumidores y a toda la industria farmacéutica.
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