Las tensiones internacionales comienzan a poner presión sobre la industria automotriz europea, y uno de sus mayores actores ya enciende las alarmas.
El gigante alemán Volkswagen advirtió el miércoles que podría enfrentar interrupciones temporales en su producción debido a las restricciones impuestas por China a los semiconductores fabricados por Nexperia.
Aunque la compañía aclaró que actualmente su producción no se ve afectada, reconoció que la situación “podría tener efectos a corto plazo” si la disputa comercial persiste. Un portavoz explicó que Volkswagen no compra directamente a Nexperia, pero que varios de sus proveedores utilizan componentes fabricados por esta firma, lo que podría generar un efecto en cadena dentro de su red de suministro.
El conflicto surgió después de que el gobierno de los Países Bajos tomara el control de Nexperia, una empresa de propiedad china con sede en territorio neerlandés, alegando motivos de seguridad nacional y la necesidad de mantener su tecnología disponible en caso de emergencia.
La reacción de Pekín fue inmediata: prohibió las exportaciones de productos terminados de la compañía, una medida que ya genera incertidumbre en el mercado europeo.
Las acciones de Volkswagen caían 2.2% el 22 de octubre, reflejando el nerviosismo de los inversores ante una posible crisis de suministros. El Ministerio de Economía de Alemania expresó su “preocupación” por el impacto que la disputa podría tener en la estabilidad de la cadena de chips, considerada esencial para la industria automotriz del continente.
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