El panorama aéreo de Estados Unidos se presenta más turbulento que nunca a las puertas del Día de Acción de Gracias. Tras semanas marcadas por la escasez de personal y el cierre parcial del gobierno, los viajeros se preparan para una de las temporadas más caóticas del año con una mezcla de ansiedad, esperanza y estrategias improvisadas.
Expectativas inciertas y recuperación lenta
Según expertos del sector, las aerolíneas podrían tardar hasta dos semanas en recuperar la normalidad operativa, siempre que el gobierno logre resolver su cierre en los próximos días. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que la normalización dependerá del regreso de los controladores aéreos: “Si los controladores se presentan, creo que volveremos a tener horarios de vuelo regulares”. No obstante, la recuperación total “no ocurrirá de la noche a la mañana”.
La asociación Airlines for America prevé un récord de 31 millones de pasajeros durante el feriado, lo que complica la situación logística. “Las aerolíneas no pueden reanudar sus operaciones normales inmediatamente después de una votación; habrá repercusiones durante días”, afirmó su presidente, Chris Sununu.
Personal reducido y vuelos recortados
El cierre gubernamental ha agravado la escasez de controladores, que ya venía de años de pandemia. Duffy reconoció que antes del cierre se jubilaban en promedio cuatro controladores por día, pero ahora la cifra subió a entre 15 y 20. Esta falta de personal ha provocado recortes obligatorios de vuelos por parte de la FAA, con repercusiones en aeropuertos como Houston y Atlanta, donde se registran esperas prolongadas en los controles de seguridad.
Mientras tanto, las compañías de alquiler de coches Hertz y Avis reportaron un aumento del 20% en las reservas de trayectos de solo ida, ante el temor de cancelaciones en vuelos regionales, especialmente en rutas de menos de 500 millas.
Consejos para sortear el caos
Los analistas recomiendan a los viajeros adoptar una estrategia flexible: descargar las aplicaciones de aerolíneas, llegar con antelación mínima de dos horas y optar por vuelos tempranos. “Los vuelos que salen después de las 9 a.m. tienen el doble de probabilidades de retrasarse”, señaló Hayley Berg, de Hopper.
El experto John DiScala, fundador de JohnnyJet.com, aconseja mantener la calma: “El tiempo apremia, tienes que darte prisa, pero también ser amable con el personal. Ellos son tu mejor recurso”. Además, sugiere aprovechar las exenciones de cambio gratuito o incluso planificar un billete alternativo con millas por si surgen imprevistos.
Algunos ya optaron por medidas drásticas: cambió sus vuelos por viajes de más de 12 horas en tren para cruzar entre estados y acompañar a sus familias en Acción de Gracias.
La temporada de Acción de Gracias pondrá a prueba no solo la resistencia de las aerolíneas, sino también la paciencia de millones de estadounidenses. En un contexto donde cada retraso puede desencadenar un efecto dominó, la capacidad de adaptación será el verdadero boleto de regreso a casa.
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