En un momento en el que la región ya enfrenta un clima de alta incertidumbre, el cruce de mensajes entre Washington y Caracas ha encendido nuevas alertas diplomáticas y operativas, marcando un giro más drástico en una confrontación que se intensifica desde agosto.
El sábado 29 de noviembre, el presidente Donald Trump anunció que el espacio aéreo “sobre” y “alrededor” de Venezuela permanecerá “cerrado en su totalidad”. En su mensaje en Truth Social dirigió una advertencia directa: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores está cerrado en su totalidad”. Aunque Estados Unidos no tiene autoridad sobre el cielo venezolano, el New York Times señaló que el aviso podría disuadir a aerolíneas internacionales y aumentar el aislamiento operativo del país.
El anuncio llega en medio del despliegue militar estadounidense más grande en años en el Caribe, que incluye miles de soldados y su portaaviones más poderoso. Washington sostiene que la operación busca frenar el narcotráfico, mientras Caracas y varios observadores denuncian un intento de provocar un “cambio de gobierno”. Desde septiembre, EE.UU. ha atacado más de 20 embarcaciones, con un saldo de más de 80 muertos, acciones que organizaciones humanitarias califican como “ejecuciones extrajudiciales”.
La situación aérea se agravó esta semana cuando la FAA advirtió sobre “riesgos potenciales para aeronaves en todas las altitudes”, motivando que compañías como Iberia, Latam, Avianca o Turkish Airlines suspendieran operaciones. El INAC respondió con un ultimátum de 48 horas y luego revocó los derechos de tráfico a varias aerolíneas. Según EFE, los vuelos hacia y desde Venezuela se redujeron 24,7%, pasando de 105 a 79 semanales, dejando a miles de pasajeros varados.
A la escalada se sumaron mensajes contradictorios: un día Trump amenazó con acciones terrestres para detener a “narcotraficantes”, y al siguiente trascendió una llamada telefónica entre el mandatario y Nicolás Maduro para explorar una posible reunión. Sin embargo, Washington mantuvo la designación del gobernante venezolano como líder del “Cártel de los Soles”.
Mientras Rusia, México, Brasil y organismos internacionales denuncian los ataques y rechazan las acusaciones de narcotráfico sin pruebas, la relación bilateral entra en una fase donde cualquier movimiento puede alterar el equilibrio regional con consecuencias imprevisibles.
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