Lo que empezó como una jornada marcada por titulares empresariales terminó girando de lleno hacia la política, cuando la Casa Blanca dejó claro que no piensa quedarse al margen del último gran movimiento en el mundo del streaming.
El gobierno de Donald Trump, según adelantó un alto funcionario, “no está viendo con buenos ojos esa compra de Warner Bros Discovery por parte de Netflix” y observa el acuerdo con un “escepticismo profundo”. El llamado Mega Deal, valorado en cerca de $72,000 millones, convertiría al líder global del streaming en dueño de HBO Max y de los históricos estudios de Warner, elevando de forma drástica su peso en contenidos y distribución.
El temor central del Ejecutivo es una “posible concentración excesiva de poder mediático y de influencia cultural”, con el fantasma del monopolio sobrevolando la operación. El Departamento de Justicia podría activar una revisión antimonopolio, en un clima que revive la memoria de la batalla por la fusión de AT&T con Time Warner, cuando ya se había tensado la relación entre la administración Trump y los gigantes de medios.
Al mismo tiempo, la resistencia a la compra se produce mientras otro bloque corporativo gana espacio: la alianza Paramount Skydance, vinculada al universo de Oracle y a la figura de Larry Ellison, que también ha mostrado interés en TikTok y otros activos estratégicos. Como apuntaron en el programa, para el público empieza a dibujarse “como un solo imperio, pero legalmente sus operaciones siguen estando separadas”.
Lo que está en juego no es solo quién produce las series y películas que dominan las pantallas, sino quién controla la infraestructura tecnológica, los datos y las grandes plataformas donde se decide qué ve y qué escucha el público global en los próximos años. En ese tablero, cada decisión regulatoria marcará el equilibrio entre pluralidad informativa, competencia económica y poder simbólico.
Mira la nota completa de Comercio TV:
Mira la señal en vivo de Comercio TV aquí y mantente al día en la actualidad financiera








