En un clima donde las fusiones tecnológicas y mediáticas reconfiguran el poder en Washington y Hollywood, una disputa empresarial escaló hasta convertirse en un pulso político y corporativo de alto voltaje. Lo que comenzó como una negociación reservada terminó transformándose en una carrera frenética para influir en accionistas, reguladores y hasta en el propio presidente Donald Trump.
Un asedio corporativo que se volvió personal
David Ellison, director ejecutivo de Paramount, lanzó una oferta de adquisición hostil por Warner Bros. Discovery luego de que sus insistentes intentos por negociar con David Zaslav dejaran de recibir respuesta. Paramount había preparado una oferta en efectivo por $77,900 millones, pero Ellison comenzó a sospechar un giro cuando Zaslav dejó de atender sus llamadas. “Escuché todas tus inquietudes y creo que las hemos abordado en nuestra nueva propuesta. Por favor, llámame cuando puedas”, escribió sin obtener contestación.
El golpe llegó el viernes: Warner y Netflix anunciaron un acuerdo por $72,000 millones para fusionar los icónicos catálogos de Warner, HBO y la plataforma de streaming. Según fuentes citadas en documentos regulatorios, Ellison había asegurado que “sería el honor de mi vida ser su socio”, pero la decisión de Warner lo dejó fuera de la jugada. Larry Ellison, multimillonario cofundador de Oracle y aliado de Trump, llamó al presidente para expresar que la operación “daríaña la competencia”, según funcionarios consultados.
Durante una visita reciente a Washington, David Ellison aseguró a funcionarios de la administración que, de adquirir Warner, impulsaría “cambios radicales en CNN”, cadena frecuentemente criticada por Trump. La Casa Blanca evitó comentarios, aunque un funcionario reconoció que no discuten conversaciones privadas del presidente.
La batalla por la joya de Hollywood
Paramount contraatacó lanzando una oferta hostil directamente a los accionistas, alegando que su propuesta aportaba $18,000 millones más en efectivo que la de Netflix. “Realmente estamos aquí para terminar lo que empezamos”, dijo Ellison en CNBC. Entre sus financiadores figuran tres fondos soberanos de Medio Oriente y Jared Kushner.
Warner, no obstante, reiteró su intención de seguir adelante con Netflix. La disputa enfrenta a dos modelos: Paramount, con 113 años de historia en Hollywood, y Netflix, el gigante digital que transformó el entretenimiento. Con franquicias legendarias como “Casablanca”, “The West Wing”, “Los Soprano” y “Game of Thrones”, Warner es un trofeo codiciado cuya posesión podría redefinir el mapa audiovisual mundial.
En un escenario donde intereses empresariales y políticos se entrelazan, la puja por Warner demuestra que el futuro del entretenimiento ya no se juega solo en los estudios, sino también en los despachos de poder y en la percepción de quién puede dominar la próxima era mediática.
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