Mientras la competencia por liderar el mercado global de tratamientos para la obesidad se intensifica, nuevos movimientos corporativos comienzan a delinear qué empresas dominarán una industria que promete un crecimiento explosivo en la próxima década. En ese panorama, una de las farmacéuticas más grandes del mundo decidió apostar por un socio inesperado.
Un acuerdo estratégico para reforzar la cartera de Pfizer
Pfizer y YaoPharma anunciaron un acuerdo de licencia por hasta $2,100 millones para desarrollar y comercializar una nueva píldora contra la obesidad. Pfizer realizará un pago inicial de $150 millones, mientras que la farmacéutica china podría recibir hasta $1,940 millones adicionales en hitos, además de regalías escalonadas si el medicamento logra aprobación. El fármaco actúa sobre la hormona intestinal GLP-1, mecanismo similar al de la exitosa inyección Wegovy de Novo Nordisk, aunque aún se encuentra en una etapa temprana de investigación.
La alianza llega en un momento clave para Pfizer, que busca reconstruir su portafolio de tratamientos para pérdida de peso tras abandonar dos píldoras experimentales en los últimos dos años. La compañía ya había demostrado su interés en el sector con la adquisición reciente de Metsera, operación que podría alcanzar los $10,000 millones. Según Chris Boshoff, director científico de Pfizer, la empresa espera “contribuir con nuestra experiencia y recursos” para impulsar una molécula que, afirmó, “complementa y fortalece nuestra creciente cartera” de terapias contra la obesidad.
Un mercado en expansión y competencia feroz
De acuerdo con el pacto, YaoPharma llevará a cabo un ensayo clínico de fase uno y Pfizer asumirá el desarrollo posterior. La empresa estadounidense también evaluará combinar este tratamiento con su propio fármaco dirigido al receptor hormonal GIP, estrategia ya utilizada por Eli Lilly en productos como Zepbound y Mounjaro.
El analista de BMO Capital Markets, Evan Seigerman, señaló que los datos disponibles del compuesto YP05002 aún son escasos, aunque calificó la diversificación de Pfizer como “prometedora”. Destacó además que el pago inicial refleja una “conservación prudente de capital” después de la intensa puja por Metsera.
Analistas proyectan que el mercado global de medicamentos para bajar de peso podría acercarse a los $100,000 millones para 2030, impulsado por la creciente adopción de terapias GLP-1. Encuestas recientes indican que aproximadamente 1 de cada 8 adultos en EE. UU. usa ya un tratamiento de este tipo, lo que sugiere un camino amplio para nuevos actores y tecnologías en el sector.
Este acuerdo señala que Pfizer no está dispuesta a ceder terreno en una industria que podría redefinir el futuro de la farmacología y la salud metabólica.
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