En una ciudad donde cada metro cuadrado de calle cuenta y el comercio electrónico crece sin freno, el movimiento de mercancías se ha convertido en un desafío urgente. Ahora, Nueva York activa una iniciativa que promete reescribir la logística urbana: convertir sus vías fluviales en corredores de carga que alivien el tráfico, reduzcan emisiones y revitalicen la infraestructura costera.
Un nuevo capítulo para la logística urbana
El comisionado del NYC DOT, Ydanis Rodríguez, oficializó el arranque del programa piloto Blue Highways, que conecta Atlantic Basin, en Red Hook, con el Muelle 79 de Manhattan. “¡Las vías fluviales son las nuevas autopistas de la ciudad de Nueva York!”, afirmó Rodríguez, celebrando una transición hacia modelos de movilidad más limpios.
La ruta permitirá trasladar productos —como cosméticos, artículos de moda y bienes del hogar— desde ferris de NY Waterway hacia bicicletas de carga eléctricas de DutchX, que completarán la distribución en un área entre la Calle 23 y la Calle 70.
El programa busca reducir la dependencia del transporte por carretera, responsable del 90% del movimiento de mercancías en la ciudad. Andrew Kimball, presidente del NYCEDC, destacó que “la ciudad de Nueva York se construyó sobre sus vías fluviales y, a través de Blue Highways, las estamos aprovechando una vez más”, subrayando el potencial para disminuir la congestión y la contaminación.
Muelles modernizados y operaciones sostenibles
Blue Highways se integra con transformaciones mayores, como la renovación eléctrica de la Brooklyn Marine Terminal, aprobada recientemente, y la futura Hunts Point Marine Terminal. El plan respalda además la expansión de modelos logísticos de última milla basados en bicicletas eléctricas, microcentros de distribución y entregas fuera del horario pico. Armand Pohan, presidente de NY Waterway, defendió el rol de los ferris al afirmar: “Las vías fluviales son clave para reducir el número de camiones en las calles de Manhattan”.
El proyecto inicia con el envío de 300 a 400 paquetes diarios, que aumentarán gradualmente. Para Marcus Hoed, cofundador de DutchX, esta es la oportunidad para demostrar que “existen mejores opciones” y que la ciudad puede adoptar una logística más “limpia y eficiente”.
Un plan estratégico para una ciudad moderna
El programa nace de un análisis exhaustivo que evalúa más de 25 ubicaciones de oportunidad, desde antiguos muelles hasta terminales de ferris. Además, prevé la creación del Consejo Asesor de Blue Highways en 2026 para garantizar cooperación público-privada. Tiffany-Ann Taylor, de la Regional Plan Association, recordó que la ciudad enfrenta una obligación urgente: “la creciente crisis climática y la saturación de nuestras carreteras”, razón por la cual apoyar el transporte por vía fluvial “representa un beneficio para toda la región”.
Los desafíos son enormes: cada día más de 44,000 camiones cruzan puntos críticos como los puentes George Washington y Verrazano, costándole a la ciudad $20,000 millones anuales por congestión, contaminación y deterioro de infraestructura. Blue Highways surge como un remedio estratégico para reducir esta carga.
Mark Levine, presidente del distrito de Manhattan, enfatizó que trasladar mercancía al agua permitirá “minimizar el peligroso tráfico de camiones, disminuir la congestión y mejorar la calidad del aire”. Organizaciones ambientales como la NYLCV respaldaron el proyecto por su impacto positivo en comunidades afectadas por el tráfico industrial.
La puesta en marcha del Muelle 79 inaugura un camino que, de escalarse, podría redefinir la movilidad comercial en la metrópoli más densa del país. El renacer de las vías fluviales como red logística anticipa un modelo urbano más limpio, competitivo y adaptable a los retos de un futuro cada vez más exigente.
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