Durante años, el proyecto ferroviario más ambicioso de California ha sido escenario de promesas, tensiones políticas y debates sobre su viabilidad. En medio de ese contexto, una decisión reciente marca un nuevo capítulo que redefine la relación del estado con Washington y deja al descubierto un quiebre difícil de recomponer.
California retiró su demanda contra la administración del presidente Donald Trump, luego de que el gobierno federal cancelara cerca de $4 mil millones en fondos destinados al proyecto de tren de alta velocidad. Documentos judiciales muestran que la oficina del Fiscal General del estado, Rob Bonta, presentó el 23 de diciembre una notificación para desestimar voluntariamente la acción legal, interpuesta en nombre de la California High-Speed Rail Authority (CHSRA), que buscaba recuperar la financiación.
“Esta acción refleja la evaluación del Estado de que el gobierno federal no es un socio confiable, constructivo ni digno de confianza en el avance del tren de alta velocidad en California”, señaló un portavoz de la autoridad en declaraciones a The Sacramento Bee. Según explicó, la Federal Railroad Administration había advertido que todos los trabajos realizados por la CHSRA seguían “en riesgo” y que podían no recibir respaldo financiero.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, había anunciado en julio su intención de dar por terminado el proyecto, al que calificó de “despilfarro”. “Esto es culpa de California. El gobernador Newsom y los demócratas cómplices han permitido este despilfarro durante años. Los fondos federales no son un cheque en blanco; vienen con la promesa de resultados”, afirmó Duffy, quien sostuvo que la CHSRA no ha sido capaz de entregar el proyecto “a tiempo ni dentro del presupuesto”.
El presidente Donald Trump reforzó esa postura al describir el plan como un “tren de alta velocidad a ninguna parte”. En una carta dirigida a la autoridad estatal, la Federal Railroad Administration confirmó el retiro de los compromisos federales tras concluir que el proyecto no podía cumplirse como se prometió, citando retrasos acumulados, costos en alza y el incumplimiento de hitos clave pese al uso de fondos federales sustanciales.
Ante ese escenario, la CHSRA inició el 19 de diciembre un proceso para atraer inversores y desarrolladores privados con la mira puesta en el verano de 2026. “El interés del sector privado en invertir en el proyecto ferroviario de alta velocidad de California es fuerte y continúa creciendo”, aseguró su director ejecutivo, Ian Choudri, en un intento por sostener la viabilidad futura de una obra que sigue generando controversia.
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