El presidente Donald Trump volvió a lanzar un ataque directo contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, al que calificó de “incompetente” y “corrupto”, en medio de una creciente controversia por una investigación criminal del Departamento de Justicia contra el líder del banco central. Las declaraciones se produjeron tras ser consultado sobre si esta acción sin precedentes podía erosionar la credibilidad de una institución que históricamente ha operado con independencia del poder ejecutivo.
“Tiene miles de millones de dólares de más del presupuesto”, dijo Trump, en aparente referencia a los costos asociados a una renovación multimillonaria de la sede de la FED en Washington. “Así que, o es incompetente o es corrupto. No sé qué es. Pero ciertamente no hace un buen trabajo”, añadió ante periodistas fuera de la Casa Blanca.
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Rechazo bipartidista y advertencias desde Wall Street
Las palabras del presidente coincidieron con un aumento de las críticas, incluso dentro de su propio partido, hacia la investigación y sus posibles efectos colaterales. Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase, defendió con firmeza la autonomía del banco central. “Todos los que conocemos creen en la independencia de la Reserva Federal”, afirmó. “Cualquier cosa que socave eso probablemente no sea una buena idea”.
Dimon fue más allá al advertir que un choque abierto entre la FED y la Casa Blanca podría tener consecuencias opuestas a las buscadas. “En mi opinión, tendrá las consecuencias contrarias: elevará las expectativas de inflación y probablemente aumentará las tasas con el tiempo”, sostuvo.
En el Congreso, el senador republicano John Kennedy, miembro del Comité Bancario, expresó una preocupación similar. “Si quisieras diseñar un sistema para garantizar que las tasas de interés subieran y no bajaran, la mejor manera de hacerlo sería que la Reserva Federal y el poder ejecutivo de Estados Unidos se enfrentaran”, dijo. “Necesitamos esto tanto como necesitamos un agujero en la cabeza”.
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La defensa de Powell y el pulso con el Departamento de Justicia
Desde el ámbito judicial, la fiscal estadounidense Jeanine Pirro dejó claro que su oficina no piensa dar marcha atrás. “La Fiscalía de los Estados Unidos se comunicó con la Reserva Federal en múltiples ocasiones para discutir los sobrecostos y el testimonio del presidente ante el Congreso, pero fueron ignorados”, escribió en X. “Esto hizo necesario el uso de un proceso legal, lo cual no es una amenaza”.
Pirro subrayó que “la palabra ‘acusación’ salió de la boca del Sr. Powell, de nadie más”, y añadió que la fiscalía actúa “basándose en los méritos, nada más y nada menos”.
Powell, por su parte, afirmó que el Departamento de Justicia entregó citaciones al gran jurado y amenazó con una “acusación penal” vinculada a su testimonio previo ante el Senado sobre las renovaciones en curso. En un mensaje en video, vinculó directamente la investigación con las críticas de Trump a la política monetaria. “La amenaza de cargos criminales es una consecuencia de que la Reserva Federal establece las tasas de interés en función de nuestra mejor evaluación de lo que servirá al público”, declaró.
“Nadie, y mucho menos el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley”, añadió Powell, aunque advirtió que la acción debe analizarse “en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante de la administración”.
Más allá de los cruces personales, el episodio deja al descubierto una tensión profunda entre poder político, justicia y política monetaria, con implicaciones que van mucho más allá de un intercambio de declaraciones y que ponen a prueba uno de los pilares históricos de la estabilidad económica estadounidense.
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