El Super Bowl vuelve a consolidarse como el mayor escaparate publicitario del año, pero detrás de los anuncios millonarios que dominan la transmisión tradicional, comienza a ganar terreno una alternativa que está cambiando las reglas del juego para marcas con presupuestos más ajustados.
La cadena NBC, propiedad de Comcast, transmitirá el Super Bowl 60, que enfrentará a los Seattle Seahawks y los New England Patriots desde el Levi’s Stadium en Santa Clara, California. El evento también se emitirá en simultáneo a través de Peacock, el servicio de streaming de la cadena, que incluirá espacios publicitarios exclusivos dirigidos únicamente a esa audiencia digital.
Una vitrina más accesible en la noche más cara
Los anuncios exclusivos de streaming representan cerca del 10% del inventario publicitario total del Super Bowl y cuestan aproximadamente la mitad de un comercial televisivo tradicional, explicó Mark Marshall, presidente de publicidad y asociaciones globales de NBC. “Es más barato, pero sigue sin ser barato”, afirmó. “No hay muchos de estos lugares y en los últimos dos años la gente se ha dado cuenta de que funcionan muy bien en streaming”.
NBC agotó su inventario publicitario, con un precio promedio de $8 millones por un anuncio de 30 segundos en televisión, y entre cinco y diez espacios vendidos por más de $10 millones. En contraste, los anuncios solo para Peacock permiten a marcas emergentes aparecer a nivel nacional, ocupando los espacios que en la transmisión tradicional se reservan para comerciales regionales.
Este año, todos los anunciantes exclusivos de Peacock son nuevos en la programación del Super Bowl de NBC. Entre ellos figuran la marca de botas Tecovas y la aplicación de seguridad familiar Life360. Para Krista Dalton, directora de marketing de Tecovas, la decisión fue “una elección deliberada” que permite lograr impacto en “un entorno altamente comprometido” sin desbordar el presupuesto.
Streaming, segmentación y el primer paso al gran escenario
Mike Zeman, director de marketing de Life360, señaló que la transmisión digital “nos permite llegar a una audiencia masiva y altamente comprometida… sin que represente un gasto excesivo”. Según Nielsen, casi 128 millones de personas vieron el Super Bowl el año pasado entre televisión y streaming, mientras Peacock ya suma 44 millones de suscriptores.
En conjunto, estas estrategias reflejan cómo el streaming está democratizando el acceso al mayor escenario publicitario del mundo, permitiendo que nuevas marcas prueben su mensaje sin asumir los costos extremos del modelo clásico.
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