El Estadio San Siro, acostumbrado a noches de fútbol y conciertos legendarios, se transformó esta vez en el corazón simbólico de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026. Bajo una narrativa que apeló a la identidad cultural italiana y a la dimensión global del olimpismo, la ceremonia de apertura dejó imágenes memorables, aplausos ensordecedores, momentos de tensión política y un mensaje reiterado de unidad en tiempos complejos.
No te pierdas: Las cuentas Trump llegan al Super Bowl en una ofensiva publicitaria millonaria
Un desfile multitudinario marcado por aplausos pero también abucheos
Con la participación de atletas de 92 países, el tradicional desfile de naciones avanzó ante una multitud cercana a las 79,000 personas en Milán, mientras ceremonias satélite se desarrollaban en Livigno y Predazzo. El equipo de Estados Unidos fue uno de los más ovacionados cuando hizo su entrada con uniformes de Ralph Lauren, encabezado por sus abanderados Erin Jackson y Frank Del Duca.
El clima festivo cambió abruptamente cuando el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, apareció en la pantalla gigante del estadio. Los aplausos se transformaron en abucheos mientras Vance saludaba desde la tribuna junto a su esposa, Usha Vance, agitando banderas estadounidenses en miniatura.
Jackson, campeona olímpica vigente en los 500 metros de patinaje de velocidad, describió el momento con emoción previa al evento: “El solo hecho de estar en la ceremonia inaugural es como el comienzo de los Juegos, pero siempre es una sensación impresionante. Creo que llevar la bandera lo va a añadir aún más”.
No te pierdas: Unrivaled hace historia en Filadelfia y dispara la asistencia récord del baloncesto femenino
Los pebeteros, un homenaje al legado italiano
Italia apostó por su historia deportiva para encender las llamas gemelas de Milano Cortina. Alberto Tomba y Deborah Compagnoni, ambos tres veces campeones olímpicos, fueron los encargados en Milán, mientras que Sofia Goggia cumplió ese honor en Cortina d’Ampezzo. El diseño de los pebeteros, inspirados en los grabados de nudos de Leonardo da Vinci, evocó los 17 años que el genio renacentista vivió en Milán.
La antorcha recorrió calles y plazas en manos de figuras como Gerda Weissensteiner y Manuela di Centa, antes de llegar a Enrico Fabris y, de manera virtual, a Gustav Thoni. Los aplausos, pese a la hora avanzada, confirmaron que el encendido simbolizó mucho más que el inicio formal de las competencias.
No te pierdas: Las apuestas llegan a la publicidad del Super Bowl y abren un intenso debate
Discursos, banderas y un llamado a la paz
La ceremonia también reservó espacio para mensajes institucionales y gestos simbólicos. Charlize Theron, en su rol de embajadora de paz de la ONU, lanzó un mensaje directo al mundo: “Que estos Juegos sean más que solo deporte… un llamado rotundo a la paz en todas partes”.
La bandera olímpica fue portada por un grupo diverso que incluyó al fondista Eliud Kipchoge, la gimnasta Rebeca Andrade y el escritor Nicolò Govoni, reflejando la vocación inclusiva anunciada por los organizadores. Al mismo tiempo, la elección de Kirsty Coventry como presidenta del Comité Olímpico Internacional marcó un hito histórico. Exnadadora y siete veces medallista, Coventry es la primera mujer en presidir el COI desde su fundación.
Música, moda y espectáculo global
La identidad italiana se expresó con fuerza a través de la música. Andrea Bocelli acompañó el recorrido final de la antorcha, mientras que Laura Pausini interpretó “Il Canto degli Italiani” en un momento cargado de solemnidad. Mariah Carey aportó un tono pop y nostálgico al interpretar “Nothing is Impossible” y “Nel blu dipinto di blu”, el clásico “Volare” que conectó generaciones y culturas.

En el plano visual, Mongolia volvió a captar miradas con un atuendo ceremonial diseñado por Goyol Cashmere, inspirado en el Gran Imperio Mongol. La pieza combinó cachemira, seda y bordados, reivindicando tradición y modernidad con un impacto que recordó su aclamada aparición en París 2024.
Política, ausencias y expectativas deportivas
La ceremonia no estuvo exenta de contexto geopolítico. Rusia y Bielorrusia permanecen excluidas oficialmente, aunque 20 atletas competirán bajo la denominación de “Atletas Individuales Neutrales”. El Comité Olímpico Internacional reiteró que, en caso de una medalla de oro, se utilizará un himno sin letra y sin símbolos nacionales.
Con 2,900 atletas en competencia y 16 deportes en el programa, Milano Cortina se perfila como los Juegos de Invierno más dispersos geográficamente de la historia. Estados Unidos, con una delegación récord de 232 atletas, ya mira hacia Salt Lake City 2034, mientras Italia asume el desafío de organizar un evento repartido entre grandes ciudades y escenarios alpinos históricos.
Más allá del espectáculo, la apertura dejó claro que estos Juegos se desarrollarán bajo una mezcla de celebración deportiva, identidad cultural y tensiones globales inevitables. El fuego olímpico ya arde, no solo como símbolo de competencia, sino como recordatorio de que el deporte sigue siendo un escenario donde el mundo se observa a sí mismo, con sus contradicciones, aspiraciones y deseos de encuentro.
Mira la señal en vivo de Comercio TV aquí y mantente al día en la actualidad financiera








