Un accidente automovilístico, una caída o cualquier lesión grave pueden cambiar la vida en segundos. Pero para miles de estadounidenses, el impacto no termina al salir del hospital: continúa durante meses en forma de deudas, cuentas en cobro y hasta procesos de quiebra, aun cuando cuentan con seguro médico.
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Un estudio publicado en la revista Health Affairs analizó los informes crediticios de casi 13,000 pacientes con traumatismos durante el período 2018-2021, desde un año antes hasta 18 meses después de su hospitalización. El 98% de ellos tenía seguro de salud. Sin embargo, los resultados muestran un deterioro financiero significativo tras la emergencia.
Dieciocho meses después de la hospitalización, la proporción de pacientes con deudas médicas en cobro aumentó 5.2 puntos porcentuales, lo que representa un incremento relativo del 24% frente al período previo a la lesión. Durante ese mismo lapso, el saldo promedio en cobros creció en $290, y 1 de cada 10 pacientes endeudados acumuló más de $4,480 en obligaciones pendientes. Además, las solicitudes de quiebra subieron en 3.2 por cada 1,000 pacientes, un aumento relativo del 6% aproximadamente 15 meses después del evento traumático.
“Este trabajo surgió de mi experiencia clínica como cirujano traumatólogo y de ver a pacientes con lesiones graves gritándonos que dejemos de atenderlos porque les preocupa la factura”, afirmó el coautor del estudio, el Dr. John Scott, profesor asociado de cirugía en la Universidad de Washington.
Aunque el seguro reduce el riesgo de una catástrofe total, Scott advirtió que “la forma en que están diseñados actualmente los planes privados todavía deja a muchas personas muy expuestas cuando sucede algo grave”.
Los deducibles altos juegan un papel clave. Según datos de KFF, en 2026 el deducible promedio del mercado será de $5,304 para un plan Plata y de $7,186 para un plan Bronce. “Una lesión inesperada puede significar miles de dólares en costos de bolsillo antes de que el seguro pague un centavo”, explicó Scott.
Caitlin Donovan, directora senior de la Fundación Nacional de Defensa del Paciente, calificó los hallazgos como “el fracaso total del seguro privado para proteger a las personas de las deudas y la quiebra” y señaló la necesidad de “incorporar más protecciones en los seguros privados, ya sea limitando los deducibles o incluso incorporando limitaciones basadas en los ingresos para los gastos de bolsillo”.
En contraste, los pacientes cubiertos por Medicare y Medicaid registraron cambios mínimos en deuda médica y quiebras posteriores. “Si se supone que el seguro te protege de la ruina financiera tras un shock de salud, Medicaid cumplió su función”, sostuvo Scott. “Para muchas personas, el seguro privado no lo hizo”.
En un contexto donde el 66% de los estadounidenses expresa preocupación por pagar la atención médica, según KFF, la estabilidad financiera tras una emergencia parece depender tanto del tipo de cobertura como de la salud misma.
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