El presidente Donald Trump anunció un nuevo plan para reforzar el ahorro de jubilación en Estados Unidos: el gobierno federal igualaría hasta $1,000 al año en las contribuciones que realicen trabajadores cuyos empleadores no ofrecen aportes equivalentes.
El anuncio se dio durante su discurso sobre el Estado de la Unión, donde defendió el buen desempeño reciente del mercado bursátil y el aumento en los saldos de los planes 401(k). Sin embargo, reconoció que cerca de la mitad de los trabajadores aún no tiene acceso a planes con “matching” por parte de sus empresas.
La propuesta busca cerrar esa brecha. Según la Casa Blanca, el esquema sería similar al Plan de Ahorro para el Retiro (TSP) que utilizan los empleados federales, con acceso a fondos indexados de bajo costo que incluyen bonos del Tesoro, un fondo agregado de bonos estadounidenses, el S&P 500, un índice amplio del mercado local y un fondo internacional que excluye a China y Hong Kong.
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Un modelo que ya existe en ley
El planteamiento se apoyaría en una política ya aprobada bajo la Ley SECURE 2.0, promulgada en 2022, que creó el llamado “Saver’s Match”. Ese programa —que comenzará a operar en 2027— permite que el gobierno iguale el 50% de las contribuciones de jubilación de trabajadores elegibles, hasta $1,000 para individuos y $2,000 para parejas.
El beneficio se canaliza como un crédito fiscal federal que se deposita directamente en cuentas tradicionales antes de impuestos, como una IRA tradicional o un 401(k) tradicional. Las cuentas Roth no califican para recibir ese aporte.
El incentivo se reduce gradualmente según el nivel de ingresos. Para contribuyentes solteros, comienza a eliminarse entre $20,501 y $35,500; para jefes de hogar entre $30,751 y $53,250; y para parejas que declaran en conjunto entre $41,001 y $71,000.
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El problema de fondo: falta de cobertura
Un análisis de Pew Charitable Trusts estimó que casi 57 millones de trabajadores del sector privado —cerca de la mitad de la fuerza laboral— no cuentan con beneficios de jubilación patrocinados por su empleador.
El mismo estudio advierte que el bajo nivel de ahorro podría costar a los gobiernos federal y estatales alrededor de $1.3 billones en 20 años, debido a mayor presión sobre programas de asistencia social y menor gasto de los hogares.
En sectores donde la participación hispana es alta —como construcción, hospitalidad, agricultura, comercio minorista y servicios— es común que los empleadores no ofrezcan planes con aportes equivalentes. Para millones de trabajadores latinos, un incentivo de hasta $1,000 anuales podría representar la diferencia entre comenzar a ahorrar formalmente o depender únicamente del Seguro Social en el retiro.
También podría incentivar a pequeños empresarios hispanos a facilitar mecanismos de ahorro para sus empleados, sin asumir completamente el costo del “matching”.
Impacto potencial y retos
Aunque la propuesta apunta a ampliar el acceso, aún quedan interrogantes sobre su financiamiento y sobre si requerirá ajustes legislativos adicionales más allá de lo establecido en SECURE 2.0.
Para los mercados, el mensaje refuerza la narrativa de promoción del ahorro y participación en la bolsa. Para trabajadores de ingresos bajos y moderados, especialmente en comunidades donde el ahorro para el retiro ha sido históricamente limitado, el efecto podría sentirse a largo plazo en mayor estabilidad financiera.
El desafío será convertir el anuncio en una estructura clara y sostenible que realmente logre incorporar a quienes hoy están fuera del sistema formal de ahorro para la jubilación.
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