La comunidad financiera internacional aguarda con extrema cautela la apertura de los mercados este lunes 2 de marzo de 2026. Tras los ataques registrados desde el 28 de febrero, que incluyeron el cierre del Estrecho de Ormuz y el hundimiento de activos navales, los analistas de las principales firmas de inversión en Estados Unidos y Canadá anticipan una jornada de alta volatilidad. La paralización del flujo energético en una ruta por donde transita el 20% del crudo mundial ha transformado la tensión geopolítica en un riesgo sistémico para el capital global.
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El petróleo y el dólar: La búsqueda de refugio ante el cierre de Ormuz
El mercado de materias primas será el primer termómetro del conflicto. Expertos de Goldman Sachs y J.P. Morgan han advertido durante este domingo que el precio del barril de Brent podría experimentar un salto inmediato.
Según reportó Bloomberg el 1 de marzo, analistas de energía señalan que “un bloqueo prolongado en Ormuz podría catapultar el crudo por encima de los $100 dólares en cuestión de sesiones”, una cifra que no se veía con tal firmeza desde crisis anteriores. Esta presión alcista sobre los combustibles genera un efecto dominó que fortalece al dólar estadounidense como activo de refugio, mientras debilita a las divisas de mercados emergentes.
En el ámbito político, la preocupación es palpable. La Comisaria de Energía de la Unión Europea, Kadri Simson, declaró este domingo que “la estabilidad de los suministros globales está en su punto más crítico de la década”, subrayando la necesidad de activar reservas estratégicas.
En Washington, legisladores del Comité de Servicios Financieros han expresado que la jornada del lunes será definitiva para medir el impacto en la inflación. Robert McNally, presidente de Rapidan Energy Group, afirmó en una entrevista para la cadena estadounidense CNBC que “el mercado no ha descontado totalmente una interrupción física del suministro, por lo que la apertura de mañana será un choque de realidad para los operadores”.
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Wall Street frente al abismo: Futuros en rojo y fuga hacia el oro
Los indicadores de Wall Street, como el S&P 500 y el Nasdaq, enfrentan una apertura que los expertos califican de “defensiva”. El sentimiento de los inversores se ha desplazado drásticamente desde el crecimiento tecnológico hacia la seguridad de los metales preciosos y los bonos del Tesoro.
Analistas de Morgan Stanley indicaron hoy que “los algoritmos de trading reaccionarán a la baja ante cualquier señal de que el conflicto con Irán se extienda más allá de una semana”, lo que podría provocar ventas masivas en los sectores de transporte y manufactura.
Desde Canadá, economistas del Royal Bank of Canada (RBC) señalaron este primero de marzo que el impacto en las cadenas de suministro globales será el tema central de la semana. “La logística marítima internacional enfrenta un incremento inmediato en las primas de seguros, lo que encarecerá las exportaciones e importaciones de forma transversal”, citó el diario The Globe and Mail.
Los políticos y economistas coinciden en que la jornada bursátil del lunes 2 de marzo no solo será una prueba de resistencia para los índices neoyorquinos, sino el inicio de una reconfiguración forzada de las expectativas inflacionarias para el primer trimestre del año.
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