El petróleo registró uno de sus mayores saltos del año. El crudo estadounidense avanzó 7.4% hasta $72.02 por barril en las primeras operaciones del lunes, mientras que el Brent subió cerca de $5, a $78.37.
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El repunte responde al temor de que el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán derive en una interrupción significativa del suministro global. La incertidumbre aumentó tras la ofensiva aérea lanzada por Washington e Israel contra objetivos iraníes, que dejó entre los fallecidos al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y a otros altos funcionarios del régimen.
El foco inmediato del mercado es el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más importante para el comercio mundial de crudo. Por esa vía circulan en promedio más de 14 millones de barriles diarios, alrededor de un tercio de las exportaciones marítimas globales, según datos de Kpler. Tres cuartas partes de esos envíos se dirigen a Asia, principalmente a China, India, Japón y Corea del Sur.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó que las operaciones militares continuarán hasta cumplir los objetivos estratégicos, aunque también dejó abierta la puerta al diálogo con Teherán. Esa posibilidad de negociación es vista por el mercado como el principal factor que podría evitar una escalada prolongada.
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Los escenarios de precio empiezan a ampliarse. Barclays advirtió que el Brent podría acercarse a los $100 si se agrava la crisis de seguridad en Medio Oriente. UBS incluso contempla que, ante una disrupción severa, los precios spot podrían superar los $120 por barril.
Irán produce cerca de 3.3 millones de barriles diarios y es el cuarto mayor miembro de la OPEP. Una eventual caída en sus exportaciones, sumada a tensiones internas o huelgas en zonas productoras, añadiría presión adicional a la oferta mundial.
Para Estados Unidos, un petróleo por encima de $80 o $100 se traduce rápidamente en gasolina más cara. Eso impacta directamente el bolsillo de millones de trabajadores, incluidos sectores con alta participación hispana como construcción, transporte y servicios, donde el combustible es un costo clave. Además, pequeñas empresas —desde contratistas hasta compañías de logística— verían reducir sus márgenes en un entorno de mayor volatilidad.
El mercado energético vuelve así al centro del riesgo geopolítico global. Y mientras la incertidumbre domina el panorama, el precio del crudo seguirá moviéndose al ritmo de los acontecimientos en Medio Oriente.
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