Greg Abel marcó el inicio formal de su gestión al frente de Berkshire Hathaway con una señal clara: la hoja de ruta no cambia. En su primera carta a los accionistas, aseguró que seguirá la estrategia que durante décadas convirtió a una textil en crisis en uno de los conglomerados más poderosos de Estados Unidos.
También confirmó que Warren Buffett continúa involucrado como asesor, asistiendo a la oficina cinco días a la semana. Sin embargo, dejó claro que su etapa ya comenzó, con supervisión directa sobre las áreas clave del grupo.
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Seguros y disciplina en capital
El negocio asegurador sigue siendo el pilar financiero de Berkshire. El “float” —las primas cobradas por adelantado— alcanzó los $176,000 millones al cierre de 2025, frente a $171,000 millones el año anterior. Ese capital permite financiar inversiones en acciones y adquisiciones sin recurrir a deuda tradicional.
Abel reiteró que la disciplina en la fijación de precios es innegociable: si el riesgo no se remunera adecuadamente, la empresa se retira. El modelo descentralizado también se mantiene. Los directivos de las filiales —que abarcan desde ferrocarriles hasta manufactura y energía— seguirán operando con amplia autonomía, bajo estándares estrictos de desempeño e integridad.
Inversiones, efectivo récord y recompras
El nuevo CEO asumirá la supervisión de la cartera bursátil, manteniendo una estrategia concentrada en participaciones de alta convicción como Apple, American Express, Coca-Cola y Moody’s. Al mismo tiempo, mostró poca tolerancia hacia inversiones con resultados débiles, calificando como decepcionante la apuesta por Kraft Heinz, cuya participación fue ajustada a valor de mercado tras una reducción de $3,800 millones después de impuestos.
Berkshire cerró 2025 con un récord de $373,100 millones en efectivo y equivalentes, reflejo de ventas de activos y de una postura cautelosa ante nuevas adquisiciones. Abel insistió en que prefiere poseer negocios completos antes que acumular bonos del Tesoro, aunque subrayó que actuará con paciencia hasta encontrar oportunidades atractivas.
En cuanto a la política de capital, la compañía recomprará acciones si cotizan por debajo de su valor intrínseco estimado. No hubo recompras en 2025. Las acciones Clase A han retrocedido 6.5% desde el máximo de $809,350 registrado el 2 de mayo. El ratio precio/valor contable ronda 1.6, por encima del promedio de 10 años de 1.4.
Abel también descartó apresurarse a pagar dividendos pese al aumento de liquidez, reafirmando la filosofía histórica de reinvertir utilidades para maximizar retornos a largo plazo.
Para inversionistas minoristas —incluidos muchos hispanos que acceden a Berkshire a través de la Clase B— el mensaje es continuidad: prudencia en el riesgo, concentración en calidad y uso estratégico del capital en un entorno donde la liquidez récord ofrece flexibilidad, pero exige paciencia.
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