El “Escudo de las Américas” funcionaría como una coalición regional impulsada por Estados Unidos para coordinar inteligencia, cooperación militar y operaciones conjuntas contra los carteles del narcotráfico. Sin embargo, el plan se lanzó sin la participación de México y Colombia, dos actores clave en la lucha antidrogas, debido a tensiones políticas y a su rechazo a operaciones militares estadounidenses en su territorio, lo que plantea dudas sobre la efectividad real de la iniciativa.
El anuncio se produjo durante una cumbre celebrada en Miami el 7 de marzo, donde el presidente estadounidense defendió una estrategia más agresiva contra el crimen organizado. “La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Tienen que usar su ejército”, afirmó Trump ante los mandatarios invitados.
La iniciativa plantea una ofensiva hemisférica contra las redes criminales que operan en América Latina, aunque algunos analistas consideran que se trata más de una coalición política que de una alianza militar formal.
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La ausencia de México y Colombia en el “Escudo de las Américas” refleja, para varios analistas, una realidad estratégica: ambos países concentran gran parte de las rutas y estructuras del narcotráfico en el hemisferio. Washington conoce que el problema central del tráfico de fentanilo y cocaína se origina o transita por esos territorios, pero también sabe que los actuales gobiernos han rechazado la posibilidad de operaciones militares estadounidenses dentro de sus fronteras.
Por ello, algunos expertos interpretan la coalición como una forma de aumentar la presión regional antes de posibles acciones más directas. La lógica sería clara: construir una alianza hemisférica que legitime futuras operaciones contra los carteles incluso si gobiernos como los de Gustavo Petro o Claudia Sheinbaum no autorizan formalmente una intervención en sus territorios.
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Una coalición regional contra el narcotráfico
La propuesta de Trump busca reunir a varios países latinoamericanos para enfrentar lo que Washington describe como organizaciones criminales con capacidad transnacional.
Durante la cumbre participaron los presidentes Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Irfaan Ali (Guyana), Xiomara Castro (Honduras), José Raúl Mulino (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay). También asistió Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, y José Antonio Kast, presidente electo de Chile.
Trump pidió a los líderes presentes cooperar activamente en la lucha contra el narcotráfico y afirmó que Washington está dispuesto a respaldar la estrategia con recursos militares y de inteligencia.
“Así como formamos una coalición para erradicar a ISIS en el Medio Oriente, ahora debemos hacer lo mismo para erradicar los carteles en casa”, dijo el mandatario. El plan contempla la participación de hasta 17 países en su primera etapa, aunque los detalles operativos de la cooperación militar aún no se han definido públicamente.
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México en el centro del discurso
Uno de los momentos más polémicos del discurso fue cuando Trump señaló directamente a México como el principal foco del problema del narcotráfico en el hemisferio.
“El epicentro de la violencia de los carteles es México”, afirmó. El presidente estadounidense aseguró que las organizaciones criminales han alcanzado un nivel de poder que amenaza la estabilidad regional.
“Los carteles están dirigiendo México. No podemos permitir eso”, sostuvo.
Aunque Trump reconoció que mantiene una relación cordial con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, también lamentó que su gobierno rechace cualquier operación militar estadounidense en territorio mexicano. Washington ha insinuado en varias ocasiones la posibilidad de ataques contra posiciones de carteles en México, una idea que el gobierno mexicano descarta por considerar que vulneraría su soberanía.
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Un mensaje político en la región
Más allá del combate al narcotráfico, el Escudo de las Américas también tiene una dimensión geopolítica. La administración Trump busca reforzar su influencia en el hemisferio occidental frente al creciente peso económico de China, Rusia e Irán en América Latina.
En los últimos años, la región ha incrementado significativamente sus relaciones comerciales con China, que se ha convertido en uno de los principales socios económicos de varios países latinoamericanos. El nuevo bloque regional impulsado por Washington pretende consolidar un grupo de gobiernos políticamente afines que respalden su agenda de seguridad y cooperación estratégica.
Trump destacó que los países presentes comparten una visión similar sobre economía, seguridad y migración. “Para liberar el enorme potencial de esta región debemos romper el control de los carteles, las bandas criminales y las organizaciones dirigidas por, en algunos casos, animales absolutos”, afirmó.
Dudas sobre el alcance del proyecto
Varios analistas consideran que la coalición podría funcionar más como una “coalición de voluntarios” que como una alianza militar formal. Este tipo de estructuras, utilizadas por Washington en conflictos anteriores, permiten reunir países aliados para operaciones específicas sin crear organizaciones permanentes ni compromisos institucionales duraderos.
Por ahora, el Escudo de las Américas representa principalmente una señal política: Estados Unidos quiere liderar una nueva ofensiva regional contra el crimen organizado y está dispuesto a hacerlo con una estrategia más agresiva que en décadas anteriores.
El propio Trump resumió esa postura durante la cumbre. “Si necesitamos actuar contra los carteles, lo haremos. Tenemos un armamento increíble”, dijo.
La pregunta ahora es si los gobiernos latinoamericanos estarán dispuestos a acompañar a Washington en una nueva fase de la guerra contra las drogas en el hemisferio.
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