Lululemon presentó previsiones para 2026 por debajo de las expectativas del mercado, afectada por mayores costos, aranceles y tensiones internas en su gobierno corporativo.
Para el primer trimestre, la empresa estima ingresos entre $2,400 y $2,430 millones y ganancias por acción de entre $1.63 y $1.68, ambas cifras por debajo de lo esperado. En el año completo, proyecta ventas de entre $11,350 y $11,500 millones y utilidades por acción de $12.10 a $12.30, también inferiores a las previsiones.
Presión en márgenes y estrategia comercial
El tono contrasta con un sólido cierre de 2025. En el cuarto trimestre, Lululemon reportó ganancias de $5.01 por acción y ventas por $3,640 millones, superando expectativas, aunque con caída en utilidad neta frente al año anterior.
La presión sobre márgenes proviene principalmente de los aranceles. La compañía prevé un impacto bruto de $380 millones en 2026, con un efecto neto de alrededor de $220 millones tras medidas de mitigación. A diferencia de otros minoristas, no planea subir precios de forma agresiva, lo que limita su capacidad de trasladar costos al consumidor.
A esto se suman mayores gastos en marketing, personal y costos ligados a la disputa con su fundador, Chip Wilson, quien ha cuestionado la dirección de la empresa. La reciente reorganización del directorio refleja la presión por redefinir la estrategia.
En paralelo, Lululemon busca dejar atrás el uso de descuentos para volver a precios completos, aun cuando eso implique menor impulso en ventas en el corto plazo.
Desempeño regional y retos de crecimiento
El comportamiento por regiones muestra un panorama desigual. En América, su principal mercado, la empresa prevé una caída de entre 1% y 3% en ventas en 2026, extendiendo una tendencia de debilidad.
En contraste, China continúa como motor de expansión, con crecimiento cercano al 20%, mientras otras regiones internacionales avanzarían entre 10% y 20%, aunque aún representan una menor proporción del negocio.
El entorno competitivo y la desaceleración del mercado de ropa deportiva aumentan la presión, especialmente en el segmento premium.
Para consumidores y pequeños negocios en EE.UU., incluidos muchos hispanos vinculados al retail, el ajuste de una marca como Lululemon refleja un cambio más amplio: mayores costos, demanda más selectiva y menor margen para subir precios obligan a repensar estrategias comerciales.
El desafío para la compañía será recuperar dinamismo en su mercado clave sin deteriorar rentabilidad, en un entorno donde los factores externos siguen condicionando el crecimiento.








