El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está siendo investigado por fiscales federales en Estados Unidos por presuntos vínculos con redes de narcotráfico, según reveló The New York Times. Las indagaciones, aún en fase preliminar, se desarrollan en al menos dos jurisdicciones: Manhattan y Brooklyn.
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De acuerdo con el reporte, las investigaciones están a cargo del Departamento de Justicia con apoyo de agencias especializadas en crimen internacional. El foco estaría en posibles contactos con organizaciones vinculadas al tráfico de drogas y eventuales aportes irregulares a su campaña presidencial.
Hasta ahora, no se han presentado cargos formales ni se conocen detalles sobre el alcance del proceso. Tampoco ha habido pronunciamientos oficiales del gobierno colombiano ni del propio Petro, mientras que las autoridades estadounidenses han evitado comentar públicamente.
Trump podría capitalizar políticamente la investigación amplificando las dudas sobre el gobierno colombiano y vinculándolas al discurso de seguridad y narcotráfico. Sin intervenir directamente en el proceso electoral, podría erosionar la confianza en sectores de izquierda y aumentar la presión económica, lo cual favorecería la retoma del poder en Colombia por parte de la derecha.
El caso se da en un contexto de relaciones tensas entre Bogotá y Washington. Desde 2025, el expresidente Donald Trump ha acusado públicamente a Petro de tener nexos con el narcotráfico, lo que derivó en la revocación de su visa y en medidas de presión económica contra Colombia.
Aunque ambos gobiernos intentaron recomponer la relación con una reunión en la Casa Blanca a inicios de 2026, el vínculo sigue siendo frágil. Colombia depende en gran medida del respaldo de Estados Unidos en cooperación antinarcóticos, financiamiento y comercio, lo que eleva el impacto potencial de cualquier escalada política o judicial.
En paralelo, el endurecimiento de la política estadounidense en la región —incluida la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos— refleja un mayor protagonismo judicial en temas de seguridad hemisférica.
Las investigaciones también coinciden con antecedentes internos en Colombia. En 2023, Nicolás Petro, hijo del mandatario, admitió que dinero de origen ilícito ingresó a la campaña presidencial, aunque el presidente ha negado conocer esos hechos y ha calificado las acusaciones como motivadas políticamente.
Para sectores económicos y empresariales —incluidos exportadores, inversionistas y pequeñas empresas con vínculos comerciales con Estados Unidos— la incertidumbre sobre la estabilidad de la relación bilateral puede traducirse en mayor volatilidad, presión regulatoria y riesgos en flujos comerciales y financieros.
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El desarrollo del caso será clave no solo en el plano político, sino también para la confianza económica entre ambos países, en un momento en que Colombia enfrenta desafíos en seguridad, inversión extranjera y crecimiento.








