El mercado de metales preciosos ha registrado una de sus semanas más volátiles en 15 años, con el precio del oro cayendo un 9.6% ante la incertidumbre por la guerra entre Estados Unidos e Irán. Los futuros del metal cerraron el viernes en $4,574.90 la onza, revirtiendo las ganancias iniciales de la jornada. A pesar de este retroceso, el activo mantiene un crecimiento superior al 5% en lo que va de 2026, tras una racha alcista histórica previa al estallido del conflicto bélico.
La plata también ha seguido una tendencia bajista, con un descenso superior al 14% durante la semana para situarse en $69.66. Este ajuste en los metales coincide con una corrección en Wall Street, donde el Dow Jones y el Nasdaq perdieron cerca del 10% desde sus máximos recientes.
La negativa del presidente Trump a un alto el fuego ha inyectado una dosis adicional de nerviosismo en los inversores, quienes buscan refugio en un contexto de precios del petróleo superando los $112.
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¿Qué factores técnicos explican esta brusca salida de capitales de un activo tradicionalmente considerado refugio?
Analistas financieros señalan que el mercado está experimentando un desmantelamiento de las operaciones basadas en el impulso que inflaron los precios en 2025. Durante el año anterior, el oro y la plata subieron un 66% y un 135% respectivamente, atraídos por fondos de cobertura e inversores minoristas.
El comportamiento actual sugiere que, aunque los bancos centrales han acumulado reservas de forma constante desde la crisis en Ucrania, el flujo minorista es el que determina las fluctuaciones de corto plazo.
La liquidación masiva de estas posiciones se considera un paso necesario para estabilizar el mercado antes de un posible nuevo repunte. Mientras tanto, la demanda diaria se ve afectada por un margen de beneficio vinculado directamente al “factor miedo” geopolítico.
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¿Cómo impacta la inestabilidad del sector energético en la valoración de los metales y el sentimiento global?
La correlación entre el crudo y los metales se ha intensificado debido a la implicación de Israel e Irán en el conflicto.
La volatilidad del petróleo actúa como un catalizador de la inflación, lo que en teoría debería beneficiar al oro; sin embargo, la necesidad de liquidez inmediata en otros sectores está forzando ventas técnicas en las materias primas. Esta dinámica afecta la planificación financiera de empresas de la comunidad hispana que dependen de materias primas para procesos industriales o de exportación.
A largo plazo, los expertos sostienen que el oro sigue siendo una cobertura sólida, pero advierten que no debe usarse para protegerse de fluctuaciones diarias de activos de riesgo. La maduración de este mercado alcista dependerá de la evolución de las tensiones en el Golfo y de la capacidad de los inversores para absorber las pérdidas de la última semana. Por ahora, el sector minero y los mercados de renta variable permanecen atentos a cualquier cambio en la retórica de la Casa Blanca sobre el conflicto.








