La semana arrancó con un mercado todavía bajo el efecto de una mezcla explosiva: petróleo disparado, una Reserva Federal más dura de lo esperado, oro perdiendo brillo como refugio clásico y un Nasdaq cada vez más cerca de zona de corrección. En paralelo, la inteligencia artificial sigue rompiendo récords y dejando claro que, incluso en medio de la tormenta, algunos sectores todavía encuentran espacio para crecer.
Ese complejo panorama fue analizado por el economista Daniel Suchar Zomer en Buenos días Wall Street, donde sostuvo que el verdadero termómetro global sigue siendo el petróleo. A su juicio, la tensión geopolítica en Irán y el riesgo sobre rutas clave de transporte energético están marcando el pulso de la inflación, de las tasas y del comportamiento de los inversionistas.
Suchar explicó que el barril de referencia West Texas Intermediate rondaba los $88.78, mientras el Brent se ubicaba en $100, un diferencial que considera anormalmente amplio. Según detalló, esa brecha responde al impacto que está teniendo el estrecho de Ormuz sobre el suministro energético hacia Europa. “No podemos tapar el sol con un dedo”, dijo al advertir que la inflación derivada del petróleo “va a ser inminente”.
Para el analista, el mercado no está necesariamente perdiendo su brújula, pero sí está entrando en una nueva realidad marcada por la volatilidad. En ese entorno, señaló, los inversionistas “cambian de acera” con rapidez y buscan oportunidades en medio del riesgo, mientras la Fed intenta no perder el control de una inflación que amenaza con volver a endurecerse.
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Petróleo, inflación y tasas: El triángulo que está condicionando a la FED
Nuestro experto invitado considera que la postura reciente de Jerome Powell fue coherente con el escenario actual. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga y el petróleo sigue encareciendo gasolina, transporte, fertilizantes, plásticos y textiles, la inflación seguirá filtrándose a toda la economía. Bajo esas condiciones, dijo, no ve razones sólidas para que la Reserva Federal recorte tasas en el corto plazo.
Su argumento central es que bajar tasas ahora podría acelerar aún más el alza de precios. “La inflación es el impuesto a los quintiles más bajos” y también “el impuesto a los pobres”, afirmó, al remarcar que los hogares de menores ingresos son los primeros en sentir el golpe cuando suben bienes básicos como el combustible.
En esa línea, defendió la necesidad de que la Reserva Federal mantenga autonomía frente a la presión política. Aunque reconoció que Donald Trump preferiría ver tasas más bajas para dinamizar la economía, insistió en que un banco central debe actuar con criterios técnicos y no electorales. Para Suchar Zomer, la prioridad hoy no es estimular a cualquier costo, sino impedir que la inflación se vuelva aún más persistente.
Aun así, considera que una eventual desescalada del conflicto podría corregir rápidamente parte de la presión. Recordó que un anuncio reciente de pausa de bombardeos provocó una baja cercana a $10 en el petróleo en pocas horas. Si continúa una menor tensión geopolítica, proyecta que el West Texas podría volver a una franja de entre $70 y $80, especialmente si el G7 mantiene medidas para inundar el mercado con más oferta.
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Qué hacer con el bolsillo y con el portafolio en medio de tanta tensión
Más allá de los mercados, Suchar Zomer trasladó el análisis a la economía cotidiana. Su consejo para hogares y pequeñas empresas fue volver al presupuesto básico, revisar ingresos y gastos reales, y recortar todo aquello que no sea prioridad uno. Agua, luz, teléfono, alimentación, vivienda y transporte deben ir primero; el resto, dijo, debe pasar por un filtro mucho más estricto.
También insistió en que los ajustes financieros deben hacerse en familia y con consenso. “De nada sirve usted remar para allá si todo su núcleo familiar rema para atrás”, resumió. Para las pequeñas empresas, el mensaje fue parecido: ajustar velas, recortar lo secundario y asumir que 2026 será un año que exigirá orden y disciplina.
En cuanto al inversionista, Suchar evitó los extremos. No recomendó salir corriendo del mercado ni apostar todo a un solo activo. Defendió la diversificación como regla principal y sugirió construir portafolios con coberturas internas entre bonos, acciones, monedas y commodities. En ese mix, sigue viendo al petróleo como su gran termómetro, pero sin perder de vista otros motores, en especial la inteligencia artificial y los semiconductores, sectores que continúan generando ingresos y crecimiento.
Su conclusión fue clara: habrá turbulencia, pero no caos. Para Daniel Suchar Zomer, la clave no está en adivinar un solo ganador, sino en construir una estrategia capaz de resistir el golpe en un frente y aprovechar la oportunidad en otro.
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