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Detrás del podio y las lágrimas del himno nacional, existe otra competencia silenciosa: la de los incentivos económicos. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, una medalla puede significar no solo prestigio internacional, sino también una recompensa financiera capaz de cambiar una vida.

Casi 2,900 atletas de más de 90 comités olímpicos nacionales participan en 116 pruebas con medalla en ocho disciplinas. Aunque el Comité Olímpico Internacional no otorga premios en efectivo, muchos países sí lo hacen, y las diferencias son abismales.

Singapur encabeza el ranking con aproximadamente $792,000 por el oro, $395,000 por la plata y $197,000 por el bronce. Hong Kong ofrece alrededor de $768,000 por el oro, $384,000 por la plata y $192,000 por el bronce, pese a no contar con tradición dominante en deportes de invierno.

Europa y Asia elevan la apuesta

En Europa, Italia recompensa con cerca de $214,000 por el oro, $107,000 por la plata y $71,000 por el bronce. Polonia combina efectivo —unos $211,000 por el oro— con premios adicionales como un Toyota Corolla, un apartamento de dos habitaciones, joyas y obras de arte. Los medallistas de plata y bronce reciben aproximadamente $169,000 y $124,000.

Corea del Sur concede alrededor de $208,000 por el oro, $139,000 por la plata y $70,000 por el bronce. Además, según medios estatales, la snowboarder Choi Ga-on obtuvo 300 millones de wones adicionales y un reloj Omega tras su triunfo.

Alemania, Francia y Canadá también ofrecen incentivos relevantes, aunque más moderados, con bonificaciones que rondan entre $20,000 y $80,000 según el metal. Japón mantiene esquemas similares, complementados con premios corporativos.

Potencias que priorizan apoyo estructural

En contraste, el Comité Olímpico y Paralímpico de los Estados Unidos entrega $37,500 por el oro, $22,500 por la plata y $15,000 por el bronce. Canadá y Australia manejan cifras comparables.

Noruega, la nación más laureada en la historia de los Juegos de Invierno, no paga bonos directos. En su lugar, ofrece un estipendio anual cercano a $16,831 y respaldo integral en entrenamiento y servicios médicos. El Reino Unido tampoco otorga premios en efectivo, financiando a sus atletas a través de la Lotería Nacional. China, por su parte, no publica un sistema nacional uniforme y muchas recompensas se gestionan a nivel provincial.

En una competencia decidida en segundos, el premio económico puede ser tan impactante como la medalla misma. Para algunos atletas, ese momento en el podio representa no solo gloria deportiva, sino una transformación financiera que redefine su futuro.

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