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El mercado de vivienda en Estados Unidos sigue enviando señales mixtas. Mientras las tasas hipotecarias vuelven a moverse alrededor de 6% y el bono del Tesoro a 10 años rompe el nivel de 4.10%, compradores, vendedores e inversionistas intentan descifrar si el nuevo escenario abre oportunidades o exige más cautela.

Durante su participación en Buenos días Wall Street, el experto Juan Santos explicó que el rendimiento del Tesoro a 10 años es una referencia clave porque “afecta directamente el costo del dinero”, incluyendo las hipotecas. Según detalló, el movimiento reciente se produjo tras ventas en el mercado de bonos y refleja más bien un reposicionamiento ante la incertidumbre. El efecto práctico es claro: con rendimientos más altos, las tasas hipotecarias tienden a subir o a mantenerse elevadas.

Hoy, las tasas más observadas por el consumidor muestran ese nuevo equilibrio. Santos indicó que la hipoteca a 30 años está en 6.13%, la de 15 años ronda 5.75% y los préstamos jumbo se ubican en 6.42%. Aun así, subrayó que el panorama sigue siendo más favorable que el de meses anteriores para muchos compradores.

Uno de los datos más llamativos es que, pese a que las ventas siguen lentas, las solicitudes de hipotecas han comenzado a repuntar. Santos señaló que “la demanda de compra está alrededor del 10% más alta que el mismo periodo del año pasado”, impulsada por tasas algo mejores que en 2024 y 2025, además de una mayor oferta en varios mercados. Sin embargo, muchas operaciones no se concretan todavía porque numerosos propietarios se resisten a vender y perder préstamos obtenidos con tasas de 4% o menos.

En cuanto al inventario, el especialista indicó que actualmente hay 690,741 propiedades unifamiliares activas, una cifra que bajó ligeramente frente a la semana previa. También aclaró que el aumento en recortes de precio no implica necesariamente un colapso, sino una corrección de expectativas. “Es un cambio de dinámica… o está el precio correcto o no está en el mercado”, resumió.

A este cuadro se suma la nueva regla de FinCEN, vigente desde el 1 de marzo de 2026, que exige reportes adicionales en ciertas compras residenciales sin financiamiento, usualmente en efectivo y mediante entidades o trusts. Para Santos, esto traerá “más preguntas, más verificaciones y un posible ajuste a los tiempos de cierre”.

Sobre el conflicto con Irán, advirtió que el principal impacto para la vivienda vendría a través del petróleo y la inflación. Si suben ambos, las tasas podrían resentirse temporalmente.

Ante este entorno, su recomendación fue dejar de perseguir la tasa perfecta y enfocarse en pagos mensuales sostenibles, buena ubicación y decisiones pensadas a 3 o 5 años, porque en un mercado más exigente la estrategia pesa más que la prisa.

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