La escasez de minerales críticos para la fabricación de tecnologías de energía limpia esenciales, como vehículos eléctricos y paneles solares, presenta un desafío significativo en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la caída de los precios de minerales como el litio, el cobalto, el níquel y el grafito el año pasado, aunque beneficiosa para los consumidores, ha desalentado la inversión en la extracción de estos minerales. La AIE advierte que el mundo está en camino de satisfacer sólo una parte de la demanda futura de cobre y litio para 2035, lo que destaca la necesidad de suministros confiables y en expansión.
La inversión en la minería de minerales críticos aumentó el año pasado, pero a un ritmo más lento que en años anteriores, lo que sugiere que se necesita un impulso adicional.
La AIE estima que los inversores necesitarían destinar $800,000 millones de dólares a proyectos mineros para limitar el aumento de las temperaturas globales a 1.5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales.
A pesar de la caída de los precios, la demanda de minerales críticos sigue creciendo, lo que plantea desafíos para mantener un suministro adecuado en el futuro.
La concentración de la producción de estos minerales en un pequeño número de países aumenta el riesgo de escasez y vulnerabilidad de las cadenas de suministro a interrupciones. Por ejemplo, se espera que hasta el 75% del crecimiento en el suministro de litio, níquel, cobalto y tierras raras provenga de unos pocos países. Esto resalta la importancia de diversificar las fuentes de suministro y garantizar una cadena de suministro resiliente para respaldar la transición hacia una energía más limpia y sostenible.








