Las principales aerolíneas de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Emirates y Etihad, extendieron la suspensión de todos sus vuelos regulares desde Dubái y Abu Dhabi en medio del aumento de tensiones militares con Irán.
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Emirates informó que la paralización se mantendrá hasta la medianoche del miércoles en Dubái. Etihad, por su parte, prevé retomar sus operaciones comerciales a partir de las 2:00 p.m. del jueves, hora local. Ambas compañías continúan operando un número reducido de vuelos especiales de repatriación y transporte de carga.
La magnitud de la interrupción refleja el impacto directo del conflicto en uno de los centros aéreos más activos del mundo. El lunes operaron apenas 20 aeronaves en el Aeropuerto Internacional de Dubái, muy por debajo de las más de 1,200 salidas y aterrizajes diarios que se registraban antes de la escalada.
Durante la mañana, tres aviones permanecieron en espera sobre el Golfo de Omán ante la expectativa de un posible ataque iraní. Dos fueron desviados a Mascate y uno logró aterrizar posteriormente en Dubái. En paralelo, el gobierno emiratí elevó su nivel de preparación militar. El Ministerio de Defensa indicó que ha detectado cerca de 200 misiles y más de 800 drones en su territorio desde el inicio de los ataques, con un saldo de tres personas fallecidas y casi 70 heridas. Según las autoridades, 57 drones impactaron dentro del país y un misil logró atravesar las defensas aéreas.
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El Ejecutivo aseguró que cuenta con un arsenal suficiente para responder a nuevas ofensivas, en un escenario donde la clave será la disponibilidad de interceptores frente al volumen de proyectiles lanzados por Irán. Hasta ahora, los países del Golfo afectados han contenido gran parte de los daños mediante sistemas de defensa aérea de fabricación estadounidense.
Para la industria aérea global, la suspensión en Dubái y Abu Dhabi tiene implicaciones relevantes. Ambas ciudades funcionan como nodos estratégicos que conectan Asia, Europa y América, afectando cadenas logísticas, comercio internacional y rutas de largo recorrido.
Para viajeros y empresarios en Estados Unidos —incluyendo una amplia comunidad hispana con vínculos comerciales y familiares en Medio Oriente, el sur de Asia y África— la interrupción complica itinerarios, encarece tarifas alternativas y retrasa envíos de mercancías. Sectores como logística, comercio minorista y exportaciones pueden sentir presión si las restricciones se prolongan.
El desarrollo del conflicto y la capacidad defensiva de la región serán determinantes para la normalización del tráfico aéreo en uno de los corredores más importantes del comercio mundial.
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