La FDA ha aprobado Cobenfy, un nuevo tratamiento para la esquizofrenia desarrollado por Bristol Myers Squibb, marcando el primer avance significativo en este campo en más de 70 años.
Este trastorno mental afecta la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan, causando síntomas como paranoia, alucinaciones y cambios de comportamiento, lo que complica las actividades diarias de los pacientes.
Cobenfy, que estará disponible a finales de octubre de este año, es una nueva esperanza para los cerca de 3 millones de adultos en EE. UU. que viven con esquizofrenia, de los cuales sólo 1.6 millones reciben tratamiento. Este nuevo fármaco es especialmente relevante, ya que el 75% de los pacientes abandonan los tratamientos existentes en los primeros 18 meses debido a efectos secundarios o falta de eficacia.
El medicamento es parte de la adquisición de Karuna Therapeutics por $14,000 millones, y se espera que sea una oportunidad de ventas a largo plazo para Bristol Myers Squibb. Cobenfy es el primero de su clase en no bloquear directamente la dopamina, lo que ayuda a reducir los síntomas sin los efectos secundarios graves de los antipsicóticos tradicionales.
Cobenfy estará disponible a un costo de $1,850 al mes antes del seguro, y la mayoría de los pacientes tendrán gastos mínimos, ya que el 80% están cubiertos por programas gubernamentales. Bristol Myers Squibb también lanzará un programa para ayudar a los pacientes sin seguro.
Aunque algunos expertos creen que el alto costo podría limitar su uso inicial, se espera que Cobenfy se convierta en el estándar de tratamiento para la esquizofrenia a medida que más médicos lo adopten y se sientan cómodos recetándolo.
La aprobación de Cobenfy se basó en datos de ensayos clínicos que mostraron una reducción significativa de los síntomas de esquizofrenia en comparación con un placebo, con efectos secundarios leves a moderados.
Bristol Myers Squibb también está investigando su potencial para tratar otras afecciones como la psicosis en Alzheimer, la manía bipolar y la irritabilidad en el autismo, lo que podría ampliar su uso en el futuro.