La guerra comercial impulsada por Donald Trump podría sacudir de lleno la operación global de Apple. El expresidente de Estados Unidos anunció nuevos aranceles “recíprocos” que alcanzan a más de 180 países, afectando de forma directa a los principales centros de producción de la empresa tecnológica más valiosa del mundo.
Aunque Apple ha intentado reducir su dependencia de China, la realidad es que alrededor del 80% de su producción sigue concentrada en ese país, donde se ensamblan el 90% de los iPhones, según datos de Evercore ISI. Con el nuevo paquete arancelario, China enfrentará un impuesto total del 54%, combinando el 34% anunciado recientemente con un 20% ya existente.
India, donde Apple busca fabricar hasta el 25% de sus iPhones, no se salva: los productos desde allí tendrán que afrontar un arancel del 26%. En el caso de Vietnam, que ya ensambla el 90% de los wearables como el Apple Watch y el 20% de los iPads, el golpe será aún mayor, con un 46% de arancel.
“Apple no estaba disponible para hacer comentarios”, informó el medio estadounidense CNBC, dejando un vacío sobre cómo enfrentará la empresa esta nueva ofensiva comercial. Y no solo los grandes centros están en riesgo: Malasia y Tailandia, también involucrados en la producción de Macs, encaran aranceles del 25% y 36% respectivamente.
A pesar de sus esfuerzos por diversificar y de una inversión de $500,000 millones para abrir una planta de servidores de inteligencia artificial en Texas, Apple aún no produce en masa en EE. UU., donde solo ensambla la Mac Pro.
El impacto podría ser histórico: más costos para Apple y, eventualmente, precios más altos para los consumidores.
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