A pesar del clima tenso en los mercados y el nerviosismo por una posible recesión, una de las entidades más grandes de Estados Unidos acaba de lanzar un mensaje contundente: todavía hay músculo financiero para resistir y ganar.
Bank of America reportó el martes unos resultados del primer trimestre que dejaron sin aliento a los analistas. Las ganancias por acción se ubicaron en $0.90, superando los $0.82 estimados, y los ingresos ascendieron a $27,510 millones, también por encima de los $26,990 millones previstos.
El crecimiento del 5.9% en ingresos y del 11% en beneficios fue impulsado, en gran parte, por unos ingresos netos por intereses de $14,600 millones, superando las proyecciones de $14,560 millones.
“Nuestros clientes comerciales han tenido un buen desempeño; y los consumidores han demostrado resiliencia”, destacó el CEO Brian Moynihan. A pesar de los vientos de cambio económico, afirmó que la entidad mantiene su fortaleza gracias a una estrategia de crecimiento disciplinado.
Los ingresos por operaciones de acciones crecieron un 17% hasta los $2,200 millones, y los de renta fija subieron un 5% a $3,500 millones. Aunque las comisiones de banca de inversión bajaron un 3%, y la provisión para pérdidas de préstamos se situó en $1,500 millones, ambas cifras estuvieron por debajo de lo temido por el mercado.
Las acciones subieron un 2.2% en la apertura del martes, aunque aún acumulan una caída de más del 16% en lo que va del año, en parte por las preocupaciones generadas por las políticas arancelarias del presidente Donald Trump. Aun así, Bank of America se mantiene firme en un entorno desafiante.
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