Las redes sociales amanecieron agitadas tras una nueva señal de fuego cruzado entre dos pesos pesados: Elon Musk y el presidente Donald Trump.
En su primer pronunciamiento desde que el Congreso aprobó el polémico megaproyecto de ley fiscal y de gasto, Musk decidió alinearse con el senador Rand Paul, quien denunció que la iniciativa “explota el déficit” y perpetúa la “politiquería de corto plazo”. En X, Musk respaldó la publicación de Paul con un simple gesto: un retuit que resonó como una condena silenciosa, pero potente.
Desde hace semanas, Musk ha arremetido contra la “One Big Beautiful Bill Act”, a la que llegó a llamar el “proyecto de ley de ESCLAVITUD DE LA DEUDA”. Su disgusto no es solo fiscal: el proyecto elimina parte del apoyo a la energía renovable y los vehículos eléctricos, un golpe directo a los intereses de Tesla. Además de recortes masivos a Medicaid, el paquete incluye billones de dólares en rebajas impositivas y mayores asignaciones para reforzar la aplicación de leyes migratorias.
La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que la ley podría sumar $3.4 billones a la ya inflada deuda nacional de $36.2 billones durante la próxima década. La Casa Blanca ha rechazado estas cifras, calificando al organismo de “partidista”, aunque no ha ofrecido estimaciones alternativas convincentes.
En medio del fuego cruzado, Trump no se quedó callado. “Le quité el mandato de vehículos eléctricos… ¡y simplemente se volvió loco!”, escribió en redes, en un tono claramente dirigido a Musk.
El conflicto ya dejó huella en los mercados. Tesla perdió $152,000 millones en valor bursátil solo el 5 de junio, deslizándose por debajo del billón de dólares. Aunque las acciones han mostrado signos de recuperación, aún no han retomado sus niveles anteriores al enfrentamiento con Trump.
La guerra entre titanes continúa. Y cada movimiento podría sacudir tanto a Washington como a Wall Street.
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