Mientras millones de familias se preparan para los retos del próximo ciclo académico, una serie de cambios legislativos podría modificar drásticamente la forma en que los estudiantes financian sus estudios universitarios. La nueva ley firmada por Donald Trump el 4 de julio marca un giro contundente en las prioridades del gobierno federal respecto al endeudamiento estudiantil.
Límites más duros y eliminación de Grad PLUS
El megaproyecto de ley impone, desde el 1 de julio de 2026, topes estrictos a los préstamos federales: $20,500 anuales para estudiantes de posgrado y $50,000 para estudiantes profesionales. Los máximos acumulados serán de $100,000 y $200,000, respectivamente. Los estudiantes de pregrado mantendrán el límite actual de $57,500. En total, quienes cursen ambos niveles podrán solicitar hasta $257,500.
Además, los préstamos Grad PLUS —que permitían cubrir el costo total de la educación— desaparecerán. “No se desembolsarán nuevos préstamos Grad PLUS” a partir de esa fecha, indica la legislación. Los estudiantes actuales podrán continuar accediendo a esos fondos hasta completar sus estudios. También se ajustarán los préstamos según la carga académica, y las universidades podrán fijar límites por programa.
Nuevas condiciones para Becas Pell y pagos más exigentes
Las Becas Pell seguirán con un tope de $7,395, pero los estudiantes cuyo Índice de Ayuda Estudiantil iguale o supere el doble de ese valor quedarán excluidos. Además, se exigirá reportar ingresos en el extranjero para calcular la elegibilidad. A cambio, se habilita una nueva modalidad de becas para quienes cursen programas técnicos de entre 8 y 15 semanas, siempre que cuenten con la aprobación del gobernador estatal y ofrezcan credenciales portátiles.
Desde 2026, los nuevos prestatarios federales tendrán solo dos opciones de pago: un plan estándar de entre 10 y 25 años, o el Plan de Asistencia para el Pago, que calculará la cuota mensual desde el 1% hasta el 10% del ingreso bruto ajustado, según el nivel de ingresos. Los beneficiarios de nuevos préstamos desde el 1 de julio de 2027 ya no podrán acogerse a aplazamientos por desempleo o dificultades económicas.
Impacto anticipado en matrículas y estrategia universitaria
Expertos en política educativa advierten que las nuevas restricciones podrían tener efectos colaterales sobre los costos universitarios y la forma en que las familias planifican la educación superior. “Es probable que las instituciones privadas, al saber que los estudiantes tendrán menos acceso a fondos federales, deban reevaluar sus políticas de precios y becas internas”, señaló Martha Kilgore, asesora en financiamiento estudiantil.
Además, se espera que los estudiantes prioricen carreras cortas o técnicas sobre títulos de posgrado más costosos, lo que podría transformar la matrícula universitaria a partir de 2027. Muchos padres también podrían optar por incrementar sus ahorros tempranamente ante la imposibilidad de cubrir los costos con préstamos Parent PLUS más restringidos.
“El cambio es profundo y obligará a millones a reestructurar por completo su estrategia educativa”, concluyó Kilgore.
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