Ozzy Osbourne, una de las figuras más influyentes en la historia del rock y pionero del heavy metal, ha fallecido este lunes a los 75 años. La causa de su muerte, según un comunicado oficial de su familia, fue una complicación respiratoria derivada de su largo historial de problemas de salud, que incluían Parkinson, lesiones vertebrales y cuadros de neumonía crónica.
Nacido como John Michael Osbourne en Birmingham, Inglaterra, en 1948, Ozzy alcanzó la fama mundial como vocalista de Black Sabbath, banda que redefinió el sonido del rock duro con discos como Paranoid y Master of Reality. Más tarde, su carrera solista consolidó su estatus como leyenda, con álbumes icónicos como Blizzard of Ozz y No More Tears.
Apodado “El Príncipe de las Tinieblas”, fue conocido tanto por su voz inconfundible como por su comportamiento excéntrico, como el célebre episodio en el que mordió la cabeza de un murciélago sobre el escenario.
Una carrera marcada por la reinvención constante
A pesar de sus múltiples excesos y problemas personales —incluidos años de abuso de drogas y alcohol— Osbourne supo reinventarse una y otra vez. Su regreso con Black Sabbath en 2013 y la posterior gira de despedida consolidaron su legado. También fue protagonista del exitoso reality The Osbournes en MTV, que lo convirtió en un ícono cultural más allá de la música.
En los últimos años, su salud se deterioró progresivamente. Había cancelado varias giras mundiales y apariciones públicas, pero seguía trabajando en música de estudio. En 2022 lanzó Patient Number 9, su último álbum, que fue nominado a múltiples premios y bien recibido por la crítica. Su figura fue reconocida con un Grammy honorífico por su contribución al rock.
El millonario legado de una leyenda del metal
Al momento de su fallecimiento, la fortuna de Ozzy Osbourne se estimaba en alrededor de $220 millones, según datos de Celebrity Net Worth y Forbes. Sus ingresos provenían no solo de la música, sino también de múltiples negocios: mercancía oficial, libros autobiográficos, programas de televisión y derechos de imagen.
La mayor parte de su patrimonio será heredada por su esposa Sharon Osbourne, con quien estuvo casado por más de 40 años. Sharon fue clave en el manejo de su carrera y su proyección mediática. Sus hijos, Jack, Kelly y Aimee, también figuran como herederos, además de haber trabajado junto a él en diversos proyectos, especialmente durante la época del reality.
Ozzy Osbourne deja un vacío en el mundo de la música, pero también una herencia artística y financiera que lo mantendrá vigente durante décadas. Su nombre queda grabado en la historia del rock como un símbolo eterno de rebeldía, talento y supervivencia.
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