Este fin de semana del Día del Trabajo, los automovilistas en Estados Unidos encuentran la gasolina más barata en media década. Según GasBuddy, el promedio nacional se ubica en US$3.15 por galón, el nivel más bajo para esta fecha desde 2020, cuando la pandemia redujo drásticamente la demanda de viajes.
La Casa Blanca atribuye la caída a la política energética de Donald Trump. “Más energía estadounidense significa menores costos, más empleos y más prosperidad”, señaló el secretario de Energía, Chris Wright. La administración sostiene que el giro hacia la producción nacional, tras revertir regulaciones ambientales, ha impulsado este descenso.
En 2023, la gasolina promediaba US$3.77 por galón en estas fechas; en 2024, US$3.29 por galón. El ahorro actual se percibe directamente en los bolsillos de los conductores, con un impacto relevante para sectores dependientes del transporte, donde muchos trabajadores hispanos se emplean en logística, construcción y servicios. Un combustible más barato significa menores costos de traslado y más capacidad de gasto en los hogares.
Los analistas anticipan que la tendencia podría continuar en septiembre, cuando baja la demanda tras el fin de los viajes de verano. Patrick De Haan, jefe de análisis de GasBuddy, no descarta que el promedio nacional caiga por debajo de US$3.00 por galón, aunque advierte que factores como la temporada de huracanes o tensiones geopolíticas podrían frenar el alivio.
El menor precio de la gasolina se suma al incremento en los ingresos de los trabajadores, creando un escenario favorable para el consumo en la recta final del verano. Para las familias hispanas, que destinan una mayor proporción de su ingreso al transporte y a las remesas, la baja en los combustibles representa un respiro adicional.
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