La edición de Buenos Días Wall Street navegó entre datos laborales revisados a la baja y un despliegue militar estadounidense en el Caribe, el economista Federico Alves planteó una tesis tan cruda como polémica: los dos frentes —enfriamiento económico e incremento de tensiones con Venezuela— “son realmente dos caras de la misma moneda”.
Alves sostuvo que la contracción económica se acelera tras la “fuerte revisión” del empleo y un mercado laboral que “apenas sumó 22,000 puestos en agosto”. A su juicio, pesa la caída de la demanda interna y el efecto de una política migratoria más dura: “Aquí se han ido varios millones de personas… reducís la demanda agregada”, dijo. En ese marco, pronosticó que la Reserva Federal mantendrá altas las tasas por el impacto inflacionario de los aranceles: “La Fed no va a echar gasolina al fuego”.
El analista conectó ese cuadro con el tablero geopolítico. Sobre el incremento de medios navales, F-35 y submarinos en el Caribe, interpretó que Washington “va en serio” y que la maniobra “funciona como bloqueo para impedir refuerzos desde Irán o Rusia”. Fue más allá: “La guerra levanta la economía… el gasto público sube, aumenta el empleo”. Y advirtió que una operación militar contra el régimen de Nicolás Maduro “podría ser inevitable” si no hay salida en “48 horas, una semana”. Para Alves, además del componente de seguridad —la lucha contra el “cártel de los Soles”—, Estados Unidos buscaría asegurar el acceso a “vastas reservas” energéticas estratégicas.
En clave de mercados, Alves prevé que la bolsa no ceda por la ola de inversión en inteligencia artificial: “Estamos en un cambio de paradigma… Microsoft, Tesla, Oracle, Nvidia seguirán siendo columnas”. Incluso pidió mayor tutela estatal sobre tecnologías críticas: “El Pentágono va a tener que controlar de alguna forma a Nvidia”.
De cara al consumidor, recomendó “posponer gastos no imprescindibles” y reducir nueva deuda. Para el inversor, “seguir en las mismas compañías que conocemos”, por su capacidad de liderar productividad y beneficios en los próximos años.
Implicaciones para la comunidad latina en EE.UU.
Si se confirma un ciclo de tasas altas, menor contratación y aranceles presionando precios, los hogares latinos —con fuerte presencia en servicios, construcción y comercio— enfrentarán un cóctel adverso: crédito más caro, salarios con menor tracción real y riesgo de horas recortadas. Una escalada geopolítica, además, podría elevar costos de energía y transporte, encareciendo la canasta básica y los envíos a sus países de origen. En paralelo, el auge de la IA acelerará la necesidad de reentrenamiento: programas locales de upskilling en tecnología y salud pueden ser el salvavidas para preservar ingresos y movilidad social en los próximos trimestres.
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