Estados Unidos despertó con una mezcla de dolor y asombro luego del asesinato de Charlie Kirk, figura clave de la derecha y fundador de Turning Point USA. El activista, de 30 años, fue baleado durante un evento en la Universidad del Valle de Utah el 10 de septiembre y murió horas después en un hospital local. La noticia, confirmada por el propio presidente Donald Trump en Truth Social, desató una avalancha de solidaridad sin precedentes.
En GiveSendGo, campañas iniciadas por amigos y simpatizantes suman más de $2,800,000, cifra que la plataforma calificó como récord. “El rápido crecimiento demuestra el profundo impacto que su vida tuvo en las personas y la urgencia de apoyar a su familia”, declaró Heather Wilson, cofundadora del sitio. Añadió que incluso quienes no pueden aportar dinero han compartido mensajes de oración y ánimo, “tan conmovedores, si no más, que los dólares recaudados”.
GoFundMe también alberga iniciativas a favor de su esposa e hijos, así como para un monumento en la universidad. La empresa confirmó que “las campañas verificadas han recaudado más de $12,000” y reiteró su política de “tolerancia cero” frente al fraude.
Trump, además de expresar condolencias a Erika Kirk y a la familia, aseguró en Fox News que el sospechoso del ataque está bajo custodia. El detenido fue identificado como Tyler Robinson, de 22 años, residente de Utah. “Creo que con un alto grado de certeza, lo tenemos”, afirmó el presidente, añadiendo que espera una condena a muerte si es declarado culpable.
El caso ha puesto en evidencia cómo tragedias de alto perfil movilizan tanto a comunidades políticas como a ciudadanos comunes, que encuentran en la generosidad colectiva una forma tangible de transformar el dolor en acción.
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