Los consumidores de alto poder adquisitivo en Estados Unidos se enfrentan a un nuevo escenario en la competencia por las tarjetas de crédito premium. La atención se centra en una propuesta que no solo incrementa los costos de acceso, sino que también redibuja la forma en que las élites financieras del país buscan beneficios exclusivos.
American Express anunció que su emblemática tarjeta Platinum tendrá ahora una tarifa anual de $895, lo que representa un incremento cercano al 29% respecto a los $695 anteriores. A cambio, la compañía promete hasta $3,500 en beneficios anuales, más del doble del nivel previo.
“Hemos dedicado muchísimo tiempo a pensar en cómo hacer que sea lo más fácil posible para los titulares de tarjetas comprender, acceder y, lo más importante, desbloquear todos estos grandes beneficios”, explicó Howard Grosfield, presidente de servicios al consumidor de Estados Unidos.
Entre las ventajas figuran reembolsos en Uber, Lululemon, Oura y la plataforma Resy, además de beneficios mejorados en hoteles y servicios de streaming. En el caso de las tarjetas corporativas, se añaden créditos para Dell Technologies y Adobe. Grosfield enfatizó que “ninguno de los beneficios existentes ha sido eliminado”, lo que refuerza la apuesta de la firma por retener a los clientes más exigentes.
El movimiento de American Express refleja una competencia feroz con JPMorgan Chase y Citigroup, que también han renovado sus tarjetas de lujo. Ambos bancos buscan captar al mismo segmento de consumidores, quienes, según Moody’s Analytics, representan ya cerca del 50% del gasto total del país.
Aunque algunos clientes han criticado en foros digitales el modelo tipo “libro de cupones”, la compañía defiende que su nueva aplicación simplificará el uso de los beneficios. A partir del 2 de enero, todos los usuarios de la Platinum deberán abonar la nueva tarifa para mantener el acceso al exclusivo paquete de recompensas.
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