En un cierre de año marcado por la volatilidad del mercado cripto y la preparación para nuevas obligaciones fiscales, miles de inversionistas se enfrentan a un escenario regulatorio más estricto y detallado que nunca. Las autoridades tributarias de EE.UU. buscan poner orden en un sector históricamente opaco y difícil de rastrear, especialmente antes de que comience el próximo ciclo impositivo.
El IRS implementará desde el año fiscal 2025 un nuevo requisito de información que obliga a los corredores a emitir el formulario 1099-DA. Deberán reportar los ingresos brutos de cada venta de activos digitales, y desde 2026 incluir también la base de costo.
La medida marca un giro significativo en un entorno donde, hasta ahora, “mucha gente cree erróneamente que no existe la obligación de informar”, afirmó Ric Edelman, fundador del Consejo de Profesionales Financieros de Activos Digitales. Casos simples, como comprar Ethereum por $1,500 más $50 de tarifa, deberán registrarse con precisión para determinar ganancias imponibles, ejemplificó Coinbase.
Según la entidad, es responsabilidad del contribuyente justificar su base de costos, una tarea compleja cuando los activos fueron transferidos entre plataformas sin un registro claro. “Si intentas hacerlo manualmente, es complicado y es probable que cometas errores”, advirtió Edelman, recomendando recurrir a proveedores especializados como Taxbit o ZenLedger. Las dudas se extienden también al staking, una zona gris que espera nuevas directrices en 2025.
Mientras se aclaran las reglas, Hauffe señaló que las recompensas siguen tratándose como ingresos al recibirlas. La apertura del IRS a permitir ETF con recompensas de staking añade aún más presión para mantener registros impecables.
La caída reciente de Bitcoin, que redujo su máximo histórico en más de $40,000, abre oportunidades para estrategias de cosecha de pérdidas o ganancias fiscales, según explicó Zach Pandl de Grayscale. Pero cada decisión depende de la categoría fiscal y del tipo de ganancia obtenida, lo que exige asesoría profesional. Ante normas cambiantes, formularios distintos según la transacción y confusión sobre términos como “recibido”, Edelman insistió en consultar a expertos, pues “la mayoría de los contadores no lo hacen porque carecen de formación en este ámbito”.
El endurecimiento de los controles refleja que la era de la informalidad fiscal en el ecosistema cripto está llegando a su fin, y quienes se preparen con disciplina enfrentarán el nuevo panorama con mayor tranquilidad.
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