En un momento en que la economía estadounidense enfrenta datos retrasados y señales mixtas, los consumidores comienzan a mostrar un ánimo más sombrío sobre lo que ocurre y lo que podría venir. Las últimas encuestas apuntan a un deterioro acelerado en las percepciones del mercado laboral y de los ingresos futuros, factores que suelen anticipar cambios importantes en el comportamiento del gasto y la actividad económica.
El Conference Board reportó que su Índice de Confianza del Consumidor cayó en noviembre a 88.7, una baja de 6.8 puntos, alcanzando su nivel más débil desde abril. La cifra quedó muy por debajo de los 93.2 esperados por los economistas consultados por Dow Jones. El índice de expectativas retrocedió hasta 63.2, mientras que la evaluación de la situación actual cayó a 126.9. Para Dana Peterson, economista jefe de la entidad, “los consumidores se mostraron notablemente más pesimistas sobre las condiciones comerciales dentro de seis meses”, y añadió que las expectativas sobre el mercado laboral “se mantuvieron marcadamente negativas”.
La encuesta también mostró un deterioro claro en la percepción del empleo. Solo 6% de los consultados dijo que existe “abundancia” de puestos disponibles, un desplome desde el 28,6% de octubre. Mientras tanto, quienes consideran “difícil conseguir empleo” se ubicaron en 17,9%. Estas percepciones coinciden con el informe de ADP, que indicó que las empresas privadas eliminaron en promedio 13,500 empleos por semana durante las últimas cuatro semanas.
El debilitamiento de la confianza también aparece en el indicador de sentimiento de la Universidad de Michigan, que cayó 4,9% en noviembre y se ubica 29% por debajo del año pasado. En paralelo, varios funcionarios de la FED han sugerido que están justificadas nuevas reducciones en la tasa de referencia, escenario que el mercado descuenta para diciembre.
Peterson añadió que las principales preocupaciones de los encuestados siguen siendo “precios e inflación, aranceles y comercio, y política”, junto con un aumento en las menciones al reciente cierre del gobierno federal. Las expectativas de inflación a un año subieron a 4,8%, muy por encima del objetivo de la FED, aunque los consumidores mantienen optimismo sobre el desempeño del mercado bursátil.
En un entorno donde la información oficial aún llega con retraso, estas señales adelantadas muestran que el ánimo del consumidor se ha convertido en un termómetro crítico para anticipar la dirección económica del país.
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