Las inversiones institucionales suelen avanzar con prudencia, pero incluso los gigantes financieros quedan expuestos cuando apuestan por activos tan volátiles como las criptomonedas. Ese es ahora el caso de la Universidad de Harvard, cuya mayor entrada en Bitcoin coincidió con una fuerte caída del mercado.
La escuela elevó su participación en el ETF iShares Bitcoin Trust hasta casi $500 millones en el último trimestre. Si aún conserva las 4.9 millones de acciones que compró entonces, los cálculos apuntan a una pérdida cercana al 14%. Asumiendo compras a inicios de julio, cuando Bitcoin tocó su piso trimestral, habría pagado unos $294 millones por una posición que hoy ronda los $255 millones.
Harvard también adquirió 1.9 millones de acciones en el segundo trimestre, inversión que habría tenido un desempeño más favorable gracias al repunte previo. Aun así, la exposición sigue siendo pequeña frente a una dotación de $57,000 millones: la posición en Bitcoin representa menos de 1% del portafolio.
Antes de la corrección, Bitcoin acumulaba una ganancia de 34% en 2025 y había marcado un récord por encima de $126,000, lo que impulsó a universidades como Brown, con $14 millones, y Emory, con $52 millones en fondos vinculados a la criptomoneda.Su posición en Bitcoin es pequeña, menos de 1% de una dotación de $57,000 millones, y la universidad invierte con un horizonte muy largo y una cartera extremadamente diversificada.
Aun si se materializan pérdidas en cripto, el impacto será más reputacional que financiero. Lo verdaderamente relevante para su futuro serán sus decisiones en activos tradicionales, no este tropiezo puntual en Bitcoin. El episodio subraya que incluso inversores sofisticados sufren cuando confunden una subida vertiginosa con una apuesta segura.
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