En un ambiente cargado de expectativas por el sorteo del Mundial 2026, un anuncio inesperado se robó la atención global y abrió un intenso debate sobre el papel del deporte en la diplomacia internacional. La FIFA, en su primera edición del recién creado ‘premio de la paz’, decidió otorgar el galardón al presidente de EE.UU., Donald Trump, una elección que ya había sido anticipada por la prensa y que ahora genera reacciones encontradas.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, destacó las “acciones para promover la paz y la unidad” del mandatario y afirmó que Trump “definitivamente merece el primer ‘premio de la paz’”. El presidente estadounidense agradeció el reconocimiento, calificándolo de un “gran honor”, y sostuvo que durante su gestión “hemos salvado millones de vidas”. En un mensaje cargado de emotividad, añadió: “El mundo es un lugar seguro ahora (…) y lo vamos a mantener así”, dedicando el momento a su familia y a la primera dama Melania Trump.
Sin embargo, el anuncio llegó rodeado de cuestionamientos sobre la transparencia del galardón. La prensa criticó su creación al considerarlo una maniobra política, mientras persisten dudas sobre quién integra el comité evaluador y bajo qué criterios se eligió al ganador. La controversia se intensificó debido a las recientes acciones militares y amenazas diplomáticas de Trump en América Latina, así como por las declaraciones de Andrew Giuliani, quien no descartó posibles redadas durante el Mundial 2026: “El presidente Trump no descarta nada que haga más seguro a este país”.
El acto reunió también a Claudia Sheinbaum y a Mark Carney, con quienes Trump conversó durante el evento. Más allá del simbolismo deportivo, el episodio evidencia cómo la FIFA vuelve a colocarse en el centro de un debate en el que se cruzan política, poder e imagen internacional.
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