Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York y se declararon inocentes de todos los cargos relacionados con narcotráfico, narcoterrorismo y tráfico de armas. La audiencia, presidida por el juez Alvin Hellerstein, concluyó con la fijación de una nueva cita judicial para el próximo 17 de marzo, fecha en la que el proceso continuará mientras ambos permanecen bajo custodia estadounidense.
Durante su intervención, Maduro afirmó: “Soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, y añadió que se considera “prisionero de guerra” tras haber sido capturado en su residencia de Caracas. Flores, por su parte, se limitó a declarar: “No culpable, completamente inocente”. Ambos aceptaron su derecho a recibir asistencia consular venezolana.
Acusaciones, defensa legal y reacción internacional
Los fiscales estadounidenses sostienen que Maduro habría estado involucrado en el tráfico de drogas desde el año 2000, cuando comenzó su carrera política en la Asamblea Nacional, y que posteriormente habría liderado el llamado Cártel de los Soles. Las acusaciones incluyen conspiración para la importación de cocaína, posesión de armas automáticas y colaboración con organizaciones criminales calificadas como terroristas en Estados Unidos, delitos que conllevan penas de entre 20 años y cadena perpetua.
La defensa de Maduro está a cargo de Barry Joel Pollack, conocido por haber representado a Julian Assange, quien calificó la detención como un “secuestro militar”. Pollack señaló que, por ahora, no solicitará la libertad bajo fianza. En el caso de Flores, su abogado Mark E. Donnelly denunció que la esposa de Maduro sufrió “lesiones importantes” durante la captura, incluyendo hematomas en las costillas.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatió la operación estadounidense en Caracas. Varios países condenaron la acción militar, mientras Washington insistió en que “no está en guerra con Venezuela”. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está ahora “al mando” tras la captura de Maduro.
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Reacomodo político en Caracas y voces opositoras
Con Maduro detenido, la Asamblea Nacional de Venezuela inició un nuevo periodo legislativo de cinco años y confirmó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada. El hemiciclo reeligió como presidente a Jorge Rodríguez, mientras el chavismo mantiene la mayoría parlamentaria con solo 29 escaños ocupados por la oposición.
Desde el exilio en España, Edmundo González Urrutia calificó la detención como “un paso importante, pero insuficiente”, y exigió la liberación de los presos políticos y el respeto del resultado electoral del 28 de julio de 2024.
El desarrollo simultáneo de procesos judiciales, decisiones legislativas y pronunciamientos internacionales evidencia que el futuro político de Venezuela se juega ahora en varios frentes, con consecuencias que podrían redefinir su relación con la comunidad internacional.
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