Entre reportes económicos y el ruido de Washington, hay un engranaje silencioso que sostiene la confianza del sistema: que las reglas no cambien al ritmo de la campaña.
En Comercio TV, nuestro experto Alejandro Nava recordó que la FED —creada en 1913— tiene un mandato doble: “mantener la estabilidad de precios” y “fomentar el empleo… al máximo”. Para cumplirlo, subrayaron, debe decidir “basada en datos económicos, pero no en intereses electorales”.
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Alejandro repasó un antecedente incómodo: en los 70s, Richard Nixon presionó al entonces jefe de la FED, Arthur Burns, para mantener tasas bajas antes de 1972; “el resultado fue totalmente desastroso”, con inflación de dos dígitos. Años después, en 1979, Paul Volcker enfrentó una inflación que superaba 13% y elevó las tasas “cerca del 20%”, provocando recesión, pero frenando el alza de precios.
El contraste internacional se puso de relieve: en Turquía, cuando Recep Tayyip Erdoğan forzó tasas artificialmente bajas, “la inflación llegó a 85%” y la moneda se desplomó; solo tras recuperar su independencia en 2023 se regresó nuevamente a la estabilidad de precios.
Donald Trump busca empujar a Jerome Powell hacia una salida anticipada, sin embargo, para nuestro experto, es claro que una FED “politizada” puede disparar rendimientos de bonos, debilitar el dólar y sembrar dudas globales.
En el fondo, la discusión no es técnica: ¿La economía seguirá guiada por datos o por órdenes?, y ¿Cuál será el costo de perder esa credibilidad?.
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