Después de un fin de semana marcado por cancelaciones masivas y aeropuertos saturados, las autoridades federales comienzan a ver una salida al colapso aéreo provocado por la tormenta invernal que cubrió gran parte de Estados Unidos con nieve, hielo y temperaturas extremas.
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El secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que la Administración Federal de Aviación necesita “dos días más”, contados desde el lunes, para recuperarse por completo y fijó el miércoles como la fecha en la que los vuelos deberían volver a la normalidad. “Esta tormenta es única”, dijo en medios nacionales. “Contiene hielo y nieve, y además ahora viene una ola de frío… es más difícil navegar por el hielo que se ha acumulado durante los últimos tres días”.
El domingo se convirtió en el día con más cancelaciones desde el inicio de la pandemia de COVID-19, con más de 15,000 vuelos cancelados durante el fin de semana, según FlightAware. Duffy describió una “enorme interrupción” que se extendió hasta el lunes, cuando se registraron más de 4,000 cancelaciones y casi 10,000 retrasos, mientras la FAA aplicaba sal, limpiaba pistas y enfrentaba problemas de personal por dificultades de desplazamiento.
Para el martes, las cifras mostraban una mejora, con cerca de 250 cancelaciones. “Tendremos más capacidad a medida que volvamos a un horario de vuelos completo”, señaló Duffy, aunque advirtió que habrá aviones más llenos a medida que se normalicen las operaciones.
American Airlines, Delta, JetBlue, Southwest y United eliminaron cargos por cambios para facilitar reprogramaciones. El episodio deja en evidencia la fragilidad del sistema aéreo ante eventos extremos y la complejidad de una recuperación que va más allá de despejar las pistas.
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