El primer gran termómetro económico del año trajo un respiro inesperado para los mercados. Las cifras laborales de enero ofrecieron un titular sólido que alivió temores sobre una desaceleración abrupta, aunque un análisis más profundo revela que el panorama sigue siendo complejo y que la fortaleza podría no ser tan uniforme como sugieren los números iniciales.
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Las nóminas no agrícolas crecieron en 130,000 puestos, muy por encima de los 55,000 previstos por el consenso de Dow Jones, mientras la tasa de desempleo descendió al 4.3%, frente al 4.4% esperado. El repunte estuvo respaldado por un aumento de 528,000 empleos en la encuesta de hogares. Además, los salarios avanzaron un 0.4% mensual y un 3.7% anual, y las horas trabajadas subieron a 34.3, una señal positiva para la productividad.
El presidente Donald Trump celebró el informe en Truth Social: “¡GRANDES NÚMEROS DE EMPLEO, MUCHO MAYORES DE LO ESPERADO!”. Añadió que Estados Unidos “debería pagar MUCHO MENOS por sus préstamos (¡BONOS!)” y que eso implicaría “UN AHORRO EN INTERESES DE AL MENOS UN BILLÓN DE DÓLARES AL AÑO”. Incluso proclamó: “¡La Edad de Oro de Estados Unidos ya está aquí!”.
Revisiones y concentración sectorial moderan el entusiasmo
Sin embargo, bajo la superficie emergen señales menos alentadoras. Las revisiones anuales mostraron que entre abril de 2024 y marzo de 2025 el crecimiento de las nóminas fue 898,000 menor de lo inicialmente estimado. Además, durante los últimos seis meses de 2025 la economía perdió 1,000 empleos netos, lo que deja un promedio mensual del año pasado de apenas 15,000 puestos.
Michael Gapen, economista jefe de Morgan Stanley, advirtió que el dato podría estar “algo exagerado”, señalando que la construcción se vio favorecida por un clima inusualmente cálido y que el sector salud superó con creces su tendencia habitual. A su juicio, el ritmo subyacente de las nóminas privadas “probablemente se acerque a las 50,000 mensuales”.
De hecho, casi todo el crecimiento de enero se concentró en servicios de salud, con 82,000 empleos adicionales, y en asistencia social, con 42,000. La construcción aportó 33,000 puestos, mientras otros sectores mostraron escaso dinamismo.
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Implicaciones para la FED y el crecimiento
El informe también tiene consecuencias directas para la política monetaria. Los operadores redujeron sus apuestas a un recorte inmediato de tasas: el mercado de futuros asigna apenas un 6% de probabilidad a una reducción en marzo, aunque todavía prevé dos recortes antes de fin de año.
Mientras tanto, el PIB apunta a un crecimiento del 3.7% en el cuarto trimestre, tras avances del 4.4% y 3.8% en períodos previos. Rick Rieder, de BlackRock, destacó que un crecimiento de esa magnitud históricamente requería mayor contratación, lo que podría reflejar un cambio estructural vinculado a productividad o a sectores menos intensivos en mano de obra.
El sólido arranque de enero ofrece alivio inmediato, pero las revisiones, la concentración sectorial y la incertidumbre sobre la trayectoria futura impiden declarar que el mercado laboral haya recuperado plenamente su vigor.
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