El mercado reaccionó con entusiasmo a los últimos resultados de Instacart, impulsando sus acciones un 14% en operaciones extendidas, en una señal de confianza renovada hacia la plataforma de entrega de comestibles en un entorno cada vez más competitivo.
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En el cuarto trimestre, la compañía reportó ganancias por acción de $0.30, frente a los $0.52 esperados, mientras que los ingresos alcanzaron $992 millones, superando los $974 millones previstos. La facturación creció 12% respecto a los $883 millones del año anterior, y la utilidad neta fue de $81 millones. El EBITDA ajustado ascendió a $303 millones, por encima de los $292 millones estimados.
Para el primer trimestre, Instacart proyecta un valor bruto de transacciones de entre $10,130 millones y $10,280 millones, superando los $9,970 millones estimados. También anticipa un EBITDA ajustado de entre $280 millones y $290 millones, frente a los $277 millones esperados.
“Nuestra ejecución de lo que más importa a los clientes está generando un fuerte impulso en nuestro mercado”, afirmó el CEO Chris Rogers, destacando que esta dinámica representa “una verdadera ventaja estratégica”.
El valor bruto de transacciones creció 14% hasta $9,850 millones, mientras los pedidos alcanzaron 89.5 millones. La CFO Emily Reuter señaló que la incorporación de 70 nuevos minoristas netos el año pasado fortaleció la plataforma empresarial.
No todo fue positivo: la compañía reconoció mayores gastos operativos, incluyendo un acuerdo de $60 millones con la FTC. Además, suspendió pruebas de precios con IA tras críticas, admitiendo que “no habían dado en el blanco”.
Aun así, la empresa sostiene que el mercado es “enorme” y que múltiples actores pueden prosperar. Su desempeño reciente sugiere que, pese a los tropiezos, la estrategia tecnológica y comercial está empezando a rendir frutos de manera tangible.
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