Los mercados estadounidenses cerraron con fuertes pérdidas este lunes, arrastrados por un doble frente de preocupación: el posible impacto económico de la inteligencia artificial y una nueva escalada en la política arancelaria del presidente Donald Trump.
El Promedio Industrial Dow Jones cayó 821.91 puntos, o 1.66%, hasta 48,804.06. El S&P 500 retrocedió 1.04% a 6,837.75, regresando a terreno negativo en lo que va de 2026, mientras que el Nasdaq Composite perdió 1.13% y terminó en 22,627.27.
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La IA vuelve a sacudir al sector tecnológico
El mayor lastre del Dow fue IBM, que se desplomó 13% después de que Anthropic presentara nuevas capacidades de programación en su producto Claude Code. El movimiento reavivó el temor de que la rápida evolución de la inteligencia artificial deje rezagadas a empresas tradicionales del sector.
Microsoft cedió 3% y CrowdStrike cayó casi 10%, en una jornada negativa para el software. La presión no se ha limitado a la tecnología: este mes también han retrocedido compañías vinculadas al transporte, logística, bienes raíces comerciales y servicios financieros, sectores donde crece la inquietud sobre automatización y eficiencia impulsadas por IA.
El fin de semana, Citrini Research advirtió que la expansión acelerada de la inteligencia artificial podría elevar el desempleo hasta 10%, un escenario que encendió las alarmas en Wall Street y afectó particularmente a las financieras. American Express perdió 7% y Mastercard cerca de 6%.
Para millones de trabajadores en Estados Unidos —incluidos muchos empleados en logística, servicios financieros, comercio minorista y soporte tecnológico— la conversación sobre IA ya no es teórica. El temor a recortes o reestructuraciones comienza a reflejarse en las decisiones de inversión y consumo, especialmente en comunidades donde estos sectores representan una parte relevante del empleo.
Sectores defensivos y refugios al alza
En contraste, los inversionistas buscaron refugio en acciones defensivas. Walmart y Procter & Gamble subieron más de 2%, impulsadas por su perfil más estable en entornos de incertidumbre. El oro también repuntó con fuerza: el metal al contado avanzó más de 2% y los futuros superaron el 3%, reflejando una mayor demanda de activos considerados seguros.
Bitcoin, en cambio, cayó por debajo de los 65,000 dólares y acumula una baja superior a 4% en medio de la aversión al riesgo.
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Nuevos aranceles elevan la tensión global
A la presión tecnológica se sumó la incertidumbre comercial. Trump anunció el sábado un aumento del arancel global al 15%, desde el 10% comunicado previamente, y aseguró que entraría en vigor de inmediato. Además, advirtió que podrían aplicarse gravámenes adicionales en los próximos meses.
La medida se produce después de que la Corte Suprema anulara la semana pasada sus llamados aranceles “recíprocos”. El mandatario ha insistido en que cuenta con herramientas legales para mantener su política comercial, lo que abre la puerta a nuevas disputas judiciales.
Funcionarios europeos expresaron preocupación por el impacto en sus acuerdos comerciales con Washington. El Parlamento Europeo informó que pausó el proceso de ratificación del pacto comercial alcanzado con Estados Unidos. Empresas con alta exposición internacional, como Nike y Wayfair, volvieron a caer en la sesión.
El endurecimiento arancelario podría traducirse en mayores costos de importación y presiones inflacionarias. Para los consumidores —incluidas muchas familias hispanas que destinan una parte significativa de su ingreso a bienes importados como ropa, electrónicos y alimentos— esto puede implicar precios más altos en los próximos meses. También añade incertidumbre para pequeños empresarios que dependen de cadenas de suministro globales.
Un año marcado por la volatilidad
La política arancelaria, invocada bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, permite al presidente imponer gravámenes por hasta 150 días sin aprobación del Congreso. Analistas anticipan que el debate legal y político podría extenderse durante el resto del año.
Con la inteligencia artificial transformando industrias y la política comercial generando fricciones internacionales, los mercados enfrentan un entorno de elevada volatilidad. Para inversionistas minoristas y pequeños empresarios, el mensaje es claro: 2026 avanza con más interrogantes que certezas, y la cautela vuelve a imponerse en Wall Street.
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