La Organización Trump firmó un acuerdo para desarrollar un rascacielos valuado en $1,060 millones en la Costa Dorada de Australia. El edificio, que tendrá 91 pisos y se ubicará en Surfers Paradise, Queensland, apunta a convertirse en el más alto del país.
El proyecto incluirá un hotel-resort de seis estrellas con 270 apartamentos, áreas comerciales y un club de playa, según informó la promotora local Altus Property Group. La torre llevará la marca “Trump” y buscará posicionarse como un referente de lujo en el mercado turístico australiano.
Desde Altus destacaron que la iniciativa impulsará el turismo en Queensland y reforzará el atractivo internacional de la zona. El director ejecutivo de la firma, David Young, señaló que las conversaciones para concretar el acuerdo se remontan a 2007.
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Expansión internacional en un momento legal complejo
El anuncio llega en paralelo a disputas legales en Estados Unidos. La Organización Trump y el presidente Donald Trump mantienen demandas contra varias entidades financieras por el cierre de cuentas bancarias tras los eventos del 6 de enero de 2021.
JPMorgan Chase reconoció recientemente que canceló cuentas vinculadas a Trump después de esa fecha. El presidente presentó una demanda por $5,000 millones, alegando discriminación política. También existe una acción legal contra Capital One por el cierre de más de 300 cuentas en 2021, acusación que el banco ha rechazado.
Mientras esos procesos avanzan en tribunales, el grupo empresarial continúa expandiendo su marca en el extranjero, particularmente en proyectos inmobiliarios de alta gama.
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Impacto en turismo e inversión
Para Australia, el desarrollo representa una inyección relevante en construcción, hospitalidad y servicios, sectores intensivos en empleo. Proyectos de esta escala suelen dinamizar cadenas de suministro, inversión extranjera y actividad comercial local.
Desde una óptica más amplia, el movimiento refleja cómo las grandes marcas inmobiliarias buscan diversificar mercados ante entornos regulatorios y financieros cambiantes en Estados Unidos. Para inversionistas y empresarios —incluidos desarrolladores y proveedores hispanos con operaciones internacionales— el auge del lujo en destinos turísticos consolidados puede abrir oportunidades en arquitectura, construcción, logística y gestión hotelera.
La Costa Dorada, conocida por su perfil turístico y residencial de alto nivel, suma así un proyecto que busca redefinir su skyline y competir con otros polos globales de lujo en Asia y Medio Oriente.
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